17 Mar
17Mar

Miguel Ángel Valero

La Fundación Ramón Areces presenta el último número de su revista, un  monográfico sobre ‘Las culturas de la inteligencia artificial’. Intervienen Esther Pizarro, artista visual, investigadora y catedrática de la Universidad Europea de Madrid; Asunción Gómez-Pérez, académica de número de la Real Academia Española y Catedrática en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidad Politécnica de Madrid; e Ibán García del Blanco, consultor internacional, quien formó parte del equipo negociador de la Ley de inteligencia artificial en el Parlamento Europeo, entre otros.

Asunción Gómez-Pérez explica que ya en 1956 se hablaba de "máquinas con capacidades cognitivas". Ahora se está en la fase del aprendizaje profundo: a partir de datos no estructurados la IA genera nuevas imágenes, videos, textos o programas, realiza un reconocimiento facial, y crea asistentes conversacionales.

Los grandes modelos de lenguaje se entrenan con grandes cantidades de textos, lo que plantea el respeto a la propiedad intelectual y a los derechos de autor, pero también garantías de ausencia de sesgos y prejuicios, de un lenguaje que fomente el odio, la violencia verbal o que sea ofensiva, con datos anonimizados (no personales), veraces, y actualizados.

También plantea el papel del castellano en el mundo digital: "¿cuántas aplicaciones permiten comunicar en ese idioma?, ¿ayudan a respetar las normas (léxico, gramática, sintaxis, estilo)?, ¿nos ayudan a expresarnos mejor?, ¿transforman el idioma?". Y recuerda que 580 millones de personas en el mundo hablan castellano, idioma que genera el 7% del PIB mundial. 

Por eso, la Real Academia de la Lengua Española puso en marcha LEAIA (Lengua Española e IA), para procurar que se enseñe un castellano correcto a las máquinas, y para proporcionar herramientas y aplicaciones que ayuden a los humanos a adquirir un buen uso del idioma.

Desde una 'nube' privada de la RAE se trabaja para detectar neologismos, derivados, tecnicismo, regionalismos y extranjerismos, y también nuevos usos de las palabras, se trabaja en verificación lingüística y en resolución de dudas, herramientas de regulación del idioma, y recopilación de material basado en la diversidad. Ofrece una infraestructura de datos segura para ser usada por la IA.

Esther Pizarro destaca la IA como herramienta para la creación artística: automatización de tareas, exploración de nuevos territorios. Es una herramienta colaborativa que favorece la independencia creativa, pero que tiene implicaciones para la educación artística.

Pero también plantea retos éticos: los sesgos en los algoritmos, la adicción digital, la devaluación de la creatividad, la elevada huella medioambiental, y las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual y los derechos de autor.

Por su parte, Ibán García del Blanco asegura que "es necesario que sepamos que estamos ante un contenido hecho con IA" y reivindica el derecho a "conocer y participar en los procesos artísticos ligados a la IA". También avisa: "necesitamos límites, reglas, pero tienen que ser decisiones que se tomen colectivamente".

En el número 30 de la Revista de Ciencias y Humanidades de la Fundación Ramón Areces escriben el filósofo Michael J. Sandel; el experto en diplomacia cultural Joan Álvarez; la experta en cooperación internacional Natalia Armijos,; Manuel Quinteiro, ingeniero informático; Carmen Páez, subsecretaria del Ministerio de Cultura; Ibán García del Blanco; Adriana Moscoso, directora general del GESAC; Eva Ortega-Paíno y Fernando Escobar, del Ministerio de Ciencia; Esther Pizarro; el novelista Ernesto Pérez Zúñiga, Lucas Holten, experto en industria de la música; la exministra de Cultura Ángeles González Sinde, el guionista y productor Guillermo Escalona; la directora creativa Ana Criado; el actor y escritor Manuel D'Ocon; el guionista Curro Royo, la directora del Observatorio de IA y diversidad, Nuria Lloret, y Gemma Carbó, presidenta de ConArte Internacional.

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