España se sitúa, así, como el país con menor porcentaje de ciudadanos que se han visto en la obligación de no abonar algún recibo en el último año, y muy por debajo de la media europea (25%).
El 61% de las compañías españolas renuncian a la reclamación de intereses de demora si el cliente se retrasa en el pago de sus facturas. Y solo el 1% exige el tipo legal del 12,25%.
La mayor parte del aumento de la morosidad minorista se produjo en España, donde la ratio es también la más alta de la muestra de la Autoridad Bancaria Europea y la más alta del país en años, con un 3,87%.
El 46% de las empresas españolas percibe aún el impacto del incremento de la inflación en el comportamiento en pagos y los niveles de solvencia de su cartera comercial, según el Estudio del Riesgo de Crédito en España de Crédito y Caución e Iberinform.