14 Mar
14Mar

Miguel Ángel Valero

Como se esperaba, la OPA hostil del BBVA sobre el Sabadell fue el gran protagonista del encuentro ‘Financiando el futuro de Europa, el papel del sector bancario’, organizado por la Asociación Española de Banca (AEB) y que contó con las intervenciones de la comisaria europea de Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de los Mercados de Capitales, Maria Luís Albuquerque, el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, el presidente del banco opante, Carlos Torres, y el consejero delegado del Banco Santander, Héctor B. Grisi, entre otros.

Lo que prácticamente nadie se esperaba es que Carlos Torres usara ese foro para lanzar un mensaje de presión al Gobierno y, de paso, también a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Lo hace el mismo día que el Banco Central Europeo (BCE) autoriza al italiano UniCredit a adquirir hasta el 29,9% del alemán Commerzbank, (actualmente tiene el 18,5%, pero en derivados), en una operación que, como la OPA hostil, requiere el 'nihil obstat' del Gobierno de Alemania (el de Scholz se opuso desde el primer momento, y no se conoce la posición de Friedrich Merz).

Torres exige que “se respeten las reglas de los mercados de capitales”, de modo que sean los accionistas los que decidan sobre las fusiones. Argumenta que los bancos europeos deben ser mucho más grandes para afrontar las inversiones en digitalización, inteligencia artificial y ciberseguridad, porque no hay ningún banco con una capitalización superior a los 10.000 millones€ ni una entidad de la zona euro figura entre las 20 mayores del mundo. Además, reclama la conclusión de la Unión bancaria, que se cree un fondo de garantía de depósitos único, y que se profundice en la unión de los mercados de capitales.  

“Es una buena noticia que se vuelva a hablar de consolidación bancaria en Europa”, insiste. Pero "antes de abordar fusiones transfronterizas, es esencial consolidar bancos nacionales fuertes". Para ello, “es importante que los accionistas sean quienes deben decidir sobre los procesos de consolidación en marcha en Europa. Esto está en consonancia con un mercado de capitales que funcione adecuadamente”.

"El papel de la banca es financiar el futuro de Europa y es fundamental para afrontar los retos que tenemos por delante“, señala el presidente del BBVA. Pero "Europa se está quedando atrás por la fragmentación y la rigidez regulatoria, y la falta de crecimiento de la productividad, que tiene mucho que ver con la insuficiencia de la financiación”, cuando tiene que invertir en la transición energética y la transformación tecnológica, en infraestructuras y en autonomía estratégica y defensa. Según el informe publicado por Mario Draghi, Europa necesita 800.000 millones  anuales para modernizar infraestructuras, impulsar la transformación tecnológica y avanzar en la transición energética. “La financiación bancaria es fundamental para que esta inversión pueda tener lugar”, insiste Torres.

En este contexto, las empresas españolas las empresas europeas necesitan una mayor dimensión para ser competitivas. Y "Europa necesita bancos más grandes y competitivos para sostener el crecimiento económico y la innovación".

El consejero delegado del Banco Santander, Héctor Grisi, destaca el papel crucial que debe jugar la banca para potenciar el desarrollo de Europa, en un momento geopolítico clave en lo geopolítico. Y avisa que Europa está exportando su alta capacidad de ahorro, y que más de 300.000 millones€ anuales salen de allí para irse a otros mercados. Para combatir esto, pide una reducción y simplificación de la regulación bancaria, fundamentalmente en materia de sostenibilidad. “No podemos ser la policía del clima”, citando a Ana Botín, la presidenta del grupo.

También critica el CEO del Santander que la normativa europea permita que a los bancos les resulta más rentable sacar el dinero de su balance, devolviéndoselo a los accionistas a través de dividendos o recompras de acciones, que invertirlo en crecimiento: “La percepción que tiene el inversor es que no vamos a crecer y que los rendimientos no son sostenibles”.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, reconoce la necesidad de simplificar la regulación bancaria, pero debe hacerse sin comprometer la estabilidad del sistema: “Un sector bancario sano y competitivo es clave fundamental para canalizar el ahorro del sector privado a la economía real”. Defiende que Europa no será ingenua ante la política proteccionista de Donald Trump y que responderá con aranceles “de manera decidida y proporcional”.  Asegura que España cumplirá con sus compromisos en materia de gasto de defensa, y subraya que tanto éste como su financiación requieren una dimensión europea, pero sin reducir el gasto social.

El gobernador de Banco de España, José Luis Escrivá, añade que existe un “consenso creciente” sobre el “nivel excesivo de complejidad regulatoria” en Europa, aunque eso no implica una desregularización. Esa excesiva complejidad “no solo dificulta la operativas de las entidades financieras, sino que también sobrecarga la función supervisora y podría fragmentar el mercado”.

Pone encima de la mesa el debate de si el actual marco regulatorio y supervisor ofrece "los incentivos adecuados” para movilizar financiación bancaria hacia el sector de la defensa y “analizar cómo el sector bancario podría desempeñar un papel más activo”. El compromiso de incrementar el gasto en defensa por parte de Europa en el actual entorno geopolítico va a exigir “esfuerzos presupuestarios adicionales considerables” en financiación pública, ya que la financiación bancaria a la defensa está en niveles “muy reducidos”. En España, el crédito destinado específicamente a la fabricación de armamento y munición no ha superado en ningún momento el 0,1% del total en los últimos 20 años.

En los últimos cuatro años, la UE ha aprobado 15.000 normas, de las que 1.700 afectan directamente al sector financiero. José Luis Escrivá recuerda que la UE carece de soluciones verdaderamente europeas en infraestructuras críticas como los pagos. “El 72% de las transacciones con tarjetas en Europa dependen de redes internacionales”, señala. 

En el encuentro se comentó la decisión reciente del Reino Unido de suprimir el regulador de pagos como un camino a seguir para que la regulación financiera sea menos compleja y facilite el crédito.

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