El dólar débil que busca Trump asusta a los mercados y a la Fed

Miguel Ángel Valero

Sin sorpresas en la reunión de la Fed, que mantiene los tipos en el rango del 4,25%-4,5% al tiempo que lanza las primeras andanadas sobre el segundo mandato de Trump: “La incertidumbre en torno a las perspectivas económicas ha aumentado”. De momento, la Reserva Federal empeora sus previsiones de crecimiento económico y sobre la inflación, por culpa de los aranceles.

El PIB crecerá el 1,7%, frente al 2,1% de la estimación anterior, de hace tres meses, y se revisan a la baja los crecimientos esperados para 2026 y 2027. El paro sube una décima, del 4,3% al 4,4%. La inflación PCE, dos, del 2,5% al 2,7%.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, echa la culpa a los aranceles, porque son los causantes del fuerte repunte de las expectativas de inflación que se ha producido entre la población, y también del aumento de sus propias previsiones de subidas de precios: “Creemos que la inflación ha empezado a subir ahora, en parte como respuesta a los aranceles, y puede que se produzca un retraso en el progreso adicional en el transcurso de este año. Está claro que una parte, una buena parte, proviene de los aranceles. Puede darse el caso de que sea apropiado a veces pasar por alto la inflación si va a desaparecer rápidamente sin que nosotros hagamos nada, si es de carácter transitorio”. Pero se cura en salud: “Realmente no podemos saberlo. Vamos a tener que ver cómo funcionan realmente las cosas”.

Insiste en que manejan dos recortes de 0,25 puntos en los tipos, hasta dejarlos en el 3,75%-4% antes de que acabe el año, pero avisa que “no hay prisa” por aplicarlos. Desde luego, en la reunión de mayo, no. También se barajan otras dos bajadas en 2026, hasta el 3,25%-3,5%.  Pero de los 19 miembros de la Fed que han formulado sus previsiones, cuatro descartan bajadas este año, otros cuatro solo esperan una ninguna rebaja de tipos este año y otros cuatro que solo esperan una.

En cambio, Powell se muestra más escurridizo a la hora de señalar a las políticas económicas de Trump como culpables del empeoramiento de las previsiones de crecimiento: “Es demasiado pronto para ver efectos significativos en los datos económicos”. “En la situación actual, la incertidumbre es notablemente alta”, insiste. El riesgo de recesión ha “aumentado, pero no es alto”, hay una posibilidad entre cuatro de que la economía entre en recesión en un plazo de 12 meses. Por tanto, hay que distinguir entre “las señales y el ruido”. 

Descarta un escenario de estanflación, un crecimiento bajo con una elevada inflación, el más negativo para un banco central. Y también una subida de tipos: “Estamos en un punto en el que podemos recortar o podemos mantener”.

Pero la Fedfrena el ritmo de reducción de su balance, al pasar los vencimientos de títulos de deuda de su cartera que no reinvierte de 25.000 millones$ a 5.000 millones mensuales, cuando la deuda federal está cerca de su techo legal, y los mercados monetarios están tensos. Por cierto, uno de los miembros del FOMC, Christopher Waller, ha votado en contra de esta decisión de echar el freno a la reducción del balance de la Reserva Federal.

El mensaje de Powell es claro: la Fed no bajará la guardia porque la inflación sigue por encima del nivel de estabilidad de precios, el paro sigue en niveles históricamente bajos, y sobre todo porque las erráticas medidas de Donald Trump (proteccionismo, recortes, despidos), sobre todo en los aranceles, han dañado la confianza de los consumidores y han provocado que se disparen las expectativas de inflación. 

La Reserva Federal tratará de gestionar un aterrizaje suave de la economía de EEUU ahuyentando a los fantasmas de la estanflación y de la recesión, y logrando que la inflación se quede en el 2% pero sin destruir mucho empleo, Pero sabe que las políticas erráticas de Trump no ayudan, sino rodo lo contrario.

Fortuna SFP: debilitar el dólar para estimular las exportaciones es muy peligroso

José Manuel Marín Cebrián, fundador de Fortuna SFP, avisa que la serie de medidas que buscan reducir la regulación, aumentar el proteccionismo, recortar impuestos y debilitar el dólar con el fin de estimular las exportaciones, conllevan riesgos no deseados. "Este cambio de rumbo llega después de un periodo de crecimiento basado en el gasto público y el endeudamiento exacerbado durante la administración Biden, lo que plantea serios desafíos para el futuro económico del país y del mundo”, explica.  "Una crisis de confianza en el dólar podría llevar a una reconfiguración del sistema financiero global, con efectos impredecibles”, advierte.

La economía que recibe Trump ha sido artificialmente impulsada por políticas expansivas que incluyeron altos niveles de gasto público y un endeudamiento sin precedentes. Esta estrategia, si bien favoreció un crecimiento inmediato, también dejó una herencia de déficits fiscales y presión inflacionaria. Ahora, la nueva administración debe aplicar un ajuste equivalente a una "dieta económica" después de una comilona de gasto y deuda.

La desregulación y la reducción de impuestos buscan estimular la inversión y el crecimiento del sector privado. Sin embargo, el proteccionismo puede generar tensiones comerciales y afectar las cadenas de suministro globales. Más aún, la política de un dólar débil para favorecer las exportaciones puede tener consecuencias imprevistas para la estabilidad financiera internacional.

Uno de los efectos colaterales de esta estrategia es el impacto en los mercados financieros. Si bien un entorno de menor regulación podría favorecer a Wall Street en el corto plazo, la incertidumbre sobre la fortaleza del dólar podría generar volatilidad y afectar la inversión extranjera. Adicionalmente, la combinación de menores impuestos y gasto público reducido podría desacelerar el crecimiento del consumo interno, afectando a sectores clave de la economía.

El dólar es el pilar del sistema financiero mundial. Su fortaleza ha sido históricamente un factor de estabilidad para los mercados internacionales y un refugio seguro en tiempos de crisis. No obstante, la nueva estrategia de devaluación para hacer más competitivas las exportaciones estadounidenses podría debilitar la confianza global en la moneda.

Una menor confianza en el dólar puede desencadenar una fuga de capitales y presiones inflacionarias en Estados Unidos. Además, los países que mantienen reservas en dólares podrían comenzar a diversificarlas, debilitando aún más su posición como moneda de referencia global. Esto generaría un entorno de inestabilidad en los mercados financieros internacionales, donde el dólar dejaría de ser el activo seguro por excelencia.

Históricamente, la debilidad del dólar ha sido una herramienta utilizada por EE.UU. en momentos de crisis, pero también ha traído consecuencias no deseadas, como un encarecimiento de las importaciones y un incremento del costo de la vida para los estadounidenses. Además, podría incentivar a otras naciones a fortalecer sus monedas o buscar alternativas al sistema basado en el dólar, debilitando la hegemonía financiera estadounidense a largo plazo.

El impacto de una economía estadounidense inestable se extiende más allá de sus fronteras. La combinación de un débil crecimiento, una moneda depreciada y un mercado financiero en incertidumbre podría ser la chispa que detone una crisis de deuda sin precedentes.

Muchos países han acumulado deuda en dólares, confiando en la estabilidad de la moneda y en tasas de interés relativamente predecibles. Si el dólar pierde su posición dominante o la volatilidad en los mercados aumenta, el costo del servicio de la deuda podría dispararse, afectando a economías emergentes y desarrolladas por igual. Una crisis de confianza en el dólar puede llevar a una reconfiguración del sistema financiero global, con efectos impredecibles.

Además, el alto nivel de deuda de EE.UU. sigue siendo un factor de riesgo. Si la Reserva Federal opta por subir los tipos de interés para contener una posible inflación derivada de la devaluación del dólar, el coste de de la financiación de la deuda nacional se dispararía. Esto podría limitar la capacidad del gobierno para responder a futuras crisis y reducir la confianza en la sostenibilidad fiscal del país.

Otro factor que complica el panorama económico es el elevado nivel de las valoraciones en el sector tecnológico. Durante la última década, las grandes tecnológicas han sido el motor del crecimiento bursátil en EE.UU., beneficiándose de tasas de interés bajas, un entorno regulatorio favorable y una demanda en auge por servicios digitales. Sin embargo, con la nueva administración reduciendo el gasto público y aplicando medidas proteccionistas, el sector tecnológico podría enfrentar serios desafíos.

La sobrevaloración de muchas compañías tecnológicas ha sido señalada por diversos analistas como una burbuja latente. La expectativa de menores estímulos gubernamentales y un posible ajuste en las tasas de interés podría desencadenar una corrección severa en los mercados. Si las acciones tecnológicas pierden su atractivo, esto no solo afectaría a Wall Street, sino que también impactaría en la confianza del consumidor y la inversión en innovación, pilares fundamentales de la economía estadounidense.

Estados Unidos se encuentra en una encrucijada económica. La nueva administración busca revitalizar el país con medidas que pueden fortalecer su competitividad, pero también generan riesgos significativos para la estabilidad global. La transición de una economía basada en gasto y deuda a un modelo más orientado al sector privado y a las exportaciones no será sencilla. A corto plazo, la incertidumbre sobre el dólar y el posible impacto en los mercados financieros podría desencadenar tensiones que, de no manejarse con cautela, podrían desembocar en una crisis de deuda global sin precedentes.

El sector tecnológico, que hasta ahora ha sostenido gran parte del crecimiento de los mercados financieros, también enfrenta un punto de inflexión. Las elevadas valoraciones y la posible reducción de estímulos gubernamentales podrían generar una fuerte corrección, lo que agravaría la inestabilidad en los mercados.

"Las decisiones tomadas en Washington en los próximos meses no solo afectarán a la economía estadounidense, sino que podrían redefinir el equilibrio del sistema financiero internacional. El mundo está observando con atención, mientras el futuro de la hegemonía económica de Estados Unidos se encuentra en juego", concluye el experto de Fortuna SFP. 

Columbia Threadneedle encuentra empresas atractivas a precios razonables fuera de EEUU

Steven Bell, economista jefe para EMEA de Columbia Threadneedle Investments, explica que cuando Donald Trump ganó las elecciones en noviembre de 2024, había un claro consenso entre los analistas sobre el probable impacto en las economías y los mercados. La agenda de recortes fiscales y desregulación del nuevo presidente sería positiva para la economía y el mercado bursátil estadounidenses. Sí, los aranceles eran negativos, pero era probable que los grandes exportadores como Europa y China fueran los más perjudicados. Con el estancamiento de la economía europea, existía un claro riesgo de recesión, y China también estaba atravesando dificultades. Así pues, la renta variable y la economía estadounidenses estaban llamadas a obtener mejores resultados.

"En lo que va de año, hemos visto exactamente lo contrario", resalta. La renta variable estadounidense ha caído y los principales índices se encuentran en territorio de corrección. Mientras tanto, la renta variable de China y Europa se ha mostrado fuerte. Las previsiones de crecimiento económico y beneficios empresariales se han recortado en EE.UU., pero se han elevado en Europa y China. Alemania planea un cambio drástico de su política fiscal. Si se aplica, aumentará el crecimiento a medio plazo. Por el contrario, los drásticos cambios en la política de EE.UU. están generando una gran incertidumbre interna y la nueva administración ha dejado claro que está dispuesta a tolerar una debilidad temporal de la economía y los mercado sen pos de sus objetivos a largo plazo.

Entonces, ¿ha terminado la era del excepcionalismo estadounidense? Los inversores invirtieron demasiado en EE.UU. y la diferencia de valoración con otros mercados llegó demasiado lejos. Europa generó unos beneficios mucho mejores de lo esperado en el cuarto trimestre de 2024 y las perspectivas económicas de Alemania han mejorado notablemente. La política en China se ha vuelto progresivamente más favorable al mercado. 

"Nuestros expertos en selección de valores con un enfoque global infra ponderan la renta variable estadounidense y han invertido en algunas empresas chinas por primera vez en mucho tiempo: no por una decisión de asignación de activos, sino porque han encontrado empresas atractivas a precios razonables fuera de Estados Unidos. No cabe duda de que se están produciendo grandes cambios a largo plazo. Las turbulencias arancelarias disuaden del comercio y la inversión. Europa tiene que ser más autosuficiente en materia de defensa y el viejo orden se está viendo alterado en muchos sentidos. A pesar de todo ello, los fundamentos de EE.UU. siguen siendo sólidos. Sí, los últimos datos económicos han sido decepcionantes, pero sobre todo en términos de encuestas. Los datos concretos, incluidos los relativos al empleo, han sido buenos. La inflación está bajo control y los tipos de interés seguirán bajando. Siguen teniendo empresas líderes mundiales y ahora están disponibles aprecios más realistas. En mi opinión, el mercado estadounidense sigue siendo atractivo", argumenta.

FlowCommunity y Peperstone: la incertidumbre favorece al dólar

Tito Ikaopa, director Comercial de FlowCommunity, señala que el dólar registró una ligera recuperación. Los rendimientos de la deuda pública estadounidense reflejaron la cautela del mercado, con el bono a 10 años manteniéndose estable cerca del 4,3%. El mercado espera dos recortes de tipos antes de final de año. 

Por otro lado, las tensiones geopolíticas en Europa del Este y Oriente Medio podrían seguir generando incertidumbre y aversión al riesgo. La evolución de este escenario podría aumentar la volatilidad en los mercados, lo que, en ciertos casos, puede favorecer al dólar.

Por otra parte, el sector inmobiliario de EEUU dejaba señales mayormente positivas en febrero. Por el lado más positivo, las viviendas iniciadas crecieron un +11,2% mensual, muy por encima del +1,4% previsto y de la caída del -11,5% correspondiente a enero –dato revisado a la baja–. De esta manera, las viviendas iniciadas se situaron en 1,501 millones de unidades anualizadas. Sin embargo, las cifras de los permisos de construcción resultaron algo menos espectaculares, pero mejores a lo estimado. Cayeron un -1,2% mensual frente a la caída del -1,4% prevista, alcanzando así las 1,456 millones de unidades anualizadas. Siguiendo con Estados Unidos, los datos de producción industrial sorprendían al alza en febrero al escalar un +0,7% mensual frente al +0,2% estimado. Con ello, la utilización de la capacidad productiva del sector se elevó cuatro décimas hasta el 78,2%.

Por su parte, Quasar Elizundia, Estratega de Investigación de Mercados en Pepperstone, señala que el dólar recupera terreno. El índice del dólar estadounidense (DXY) muestra una ganancia de 0.4%, situándose como la divisa con mayor fortaleza entre las principales monedas del mercado Forex en esta jornada. 

El mercado petrolero ha registrado volatilidad en los últimos días, enfrentando fuerzas encontradas que mantienen a los operadores bajo incertidumbre. Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) cotizan alrededor de los 67$ por barril, tras un inesperado incremento de inventarios en Estados Unidos y preocupaciones sobre el panorama económico global, todo esto contrarrestado por factores geopolíticos en Medio Oriente y Europa del Este.

Según el informe semanal de la Administración de Información Energética (EIA), los inventarios de crudo estadounidense aumentaron en 1.7 millones de barriles, cifra que sorprendió al mercado, generando presión bajista. Este incremento refleja un debilitamiento puntual en la demanda interna, intensificando preocupaciones entre inversores sobre una potencial desaceleración económica.

Sin embargo, una disminución considerable en las existencias de productos refinados puede proporcionar soporte a corto plazo para los precios. Los inventarios de gasolina cayeron en 0.5 millones de barriles, mientras que los destilados se redujeron en 2.8 millones. Esta contracción indica un mercado energético ajustado en segmentos clave, lo cual podría limitar futuras caídas de precios.

La reducción sostenida de importaciones de crudo también emerge como un elemento relevante. Estas se ubicaron en 5.4 millones de barriles diarios, mostrando una caída interanual del 11% en las últimas cuatro semanas. Esta disminución refleja un ajuste estratégico por parte de los importadores estadounidenses, anticipándose posiblemente a fluctuaciones en la oferta global.

Las tensiones en Medio Oriente siguen siendo un factor crítico que puede afectar significativamente los precios del petróleo. Cualquier escalada en conflictos regionales amenaza con interrumpir las cadenas de suministro y generar presiones alcistas repentinas en los mercados internacionales.

La situación entre Rusia y Ucrania presenta nuevos matices. El presidente ruso, Vladimir Putin, rechazó un alto al fuego general, pero aceptó una propuesta respaldada por Estados Unidos para cesar temporalmente ataques sobre infraestructura energética. Esta tregua potencial puede facilitar un retorno eventual del petróleo ruso a los mercados internacionales, influyendo en la oferta global. 

Las decisiones y proyecciones de la Fed y la creciente incertidumbre generada por las tensiones comerciales bajo la administración de Trump seguirán contribuyendo a la volatilidad en el precio del petróleo.

XS: notable apreciación del peso mexicano

Antonio Di Giacomo, Analista de Mercados Financieros para LATAM en XS, señala que el peso mexicano ha demostrado una notable apreciación en lo que va del 2025, registrando un avance de más del 3.5% frente al dólar. A pesar de episodios de volatilidad como el registrado el 19 de marzo, cuando la moneda alcanzó la zona de $20.08 por dólar debido a la expectativa sobre la política monetaria de la Reserva Federal, el peso se mantiene firme ante los desafíos económicos globales. Esto ha llevado a los inversores a considerar al peso como una de las monedas emergentes con mejor desempeño en el año.

Uno de los factores que ha contribuido a la estabilidad del peso es la postura estratégica del gobierno mexicano frente a las políticas arancelarias impuestas por la administración de Donald Trump. La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por un enfoque prudente, asegurando acuerdos comerciales que minimicen el impacto de las medidas proteccionistas. En este sentido, el acuerdo con los Estados Unidos  para librar de aranceles del 25% a los bienes que cumplen con el T-MEC hasta el 2 de abril ha brindado un respiro a las exportaciones mexicanas, las cuales representan una parte crucial de la economía nacional. Este tipo de negociaciones ha sido clave para mantener la competitividad del país en el mercado internacional.

Además, las perspectivas sobre los tipos de interés han influido en el comportamiento del peso. Aunque se espera que las tasas de referencia en México sigan la tendencia de los rendimientos estadounidenses, la solidez macroeconómica del país y la confianza de los inversores han permitido que la moneda se mantenga relativamente fuerte. Sin embargo, analistas advierten que una posible corrección en los mercados de renta variable podría generar presiones a la baja en la divisa. En este contexto, el Banco de México podría ajustar su política monetaria para evitar fluctuaciones excesivas en el tipo de cambio.

A pesar de la resiliencia del peso, la incertidumbre económica global sigue siendo un factor clave en su desempeño. La incertidumbre generada por la falta de claridad en la política fiscal, arancelaria y geopolítica ha alcanzado niveles comparables con los registrados al inicio de la pandemia. Esta situación mantiene a los inversores en un estado de cautela, lo que podría traducirse en episodios de volatilidad en el mercado cambiario. No obstante, la estabilidad macroeconómica interna ha permitido amortiguar algunos de estos efectos negativos en la moneda mexicana.

Otro aspecto que ha favorecido la apreciación del peso es la solidez de las remesas y la inversión extranjera directa. México continúa siendo un destino atractivo para la inversión, gracias a su cercanía con los Estados Unidos y a su papel clave en la manufactura y exportación de bienes. Además, el flujo constante de remesas ha fortalecido la demanda interna y ha contribuido a estabilizar el tipo de cambio. El crecimiento del nearshoring también ha jugado un papel fundamental en la captación de capital extranjero.

Aunque el peso mexicano ha logrado mantener una tendencia de apreciación en 2025, su estabilidad dependerá en gran medida de la evolución de los factores externos. La política monetaria de la Reserva Federal, la relación comercial con los Estados Unidos y la dinámica de los mercados globales seguirán siendo elementos determinantes en su desempeño. No obstante, la prudencia del gobierno mexicano y la resiliencia de la economía nacional son factores que continúan respaldando la fortaleza de la moneda frente a los desafíos internacionales. Se recomienda a los inversores seguir de cerca estos indicadores para tomar decisiones estratégicas en el mercado cambiario.