Geopolítica y tecnología obligan a repensar la banca

La creciente tensión geopolítica, la irrupción de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, y el avance del euro digital están obligando a repensar los fundamentos del sistema financiero europeo, según la sesión inaugural del V Congreso Internacional de Derecho Bancario, celebrado en la sede del Colegio de la Abogacía de Madrid. 

El decano del Colegio de la Abogacía de Madrid, Eugenio Ribón, reclama reforzar el papel del Derecho en el diseño del sistema financiero, porque los profundos cambios regulatorios, tecnológicos y sociales que atraviesa el sector “exigen respuestas jurídicas innovadoras y ancladas en los principios del Estado de derecho”.

Al mismo tiempo, destaca la evolución paralela que experimenta la profesión jurídica en este nuevo escenario: “La banca está cambiando, pero también lo está haciendo la abogacía”. 

La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, avisa del “nuevo ciclo de incertidumbre” que afronta el sistema financiero europeo ante el deterioro del orden geopolítico global. La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, el conflicto en Oriente Medio o los aranceles de Trump introducen una volatilidad creciente que afecta directamente al funcionamiento de los mercados y a la actividad bancaria. 

Soledad Núñez cree que el actual marco regulador, reforzado tras la crisis de 2008, ha consolidado un sistema “sólido, rentable y resiliente”, pero reclama mayor unidad europea para afrontar los desafíos de inversión, competitividad y autonomía estratégica. Ve como un “punto de inflexión” la entrada en vigor del reglamento europeo DORA sobre resiliencia operativa digital del sector financiero, que obliga a entidades y autoridades a reforzar sus capacidades frente a riesgos tecnológicos y ciberamenazas.

Ve la IA como una disrupción con alto impacto en el sistema bancario, tanto en eficiencia y personalización como en riesgos éticos, opacidad de los modelos o dependencia tecnológica. “La resiliencia y el desarrollo ético de la inteligencia artificial no son una opción, son una necesidad compartida”, afirma.

En el ámbito de los medios de pago, defiende el proyecto del euro digital como una solución estratégica para reducir la dependencia tecnológica exterior y proteger la soberanía financiera europea. También aplaude la nueva normativa europea de pagos, destinada a reforzar la protección del consumidor y prevenir el fraude digital. 

Respalda los procesos de simplificación normativa impulsados por las instituciones europeas, reivindicando una aproximación transversal que abarque todos los niveles del marco regulador y supervisor: “Simplificar no es desregular”.

La subdirectora general de Finanzas Sostenibles y Digitales del Ministerio de Economía, Ana Puente, pone el foco en los retos que plantea la digitalización del sistema financiero, especialmente en ciberseguridad, ante el fraude en los pagos. DORA establece nuevos estándares de gestión de riesgos y exige coordinación entre autoridades para evitar duplicidades y facilitar el cumplimiento. En materia de fraude, admite  la preocupación creciente por los casos de suplantación de identidad bancaria, y ve como un avance la propuesta de la Comisión Europeade reconocer el derecho al reembolso para los clientes víctimas de este tipo de prácticas.

Alerta también sobre los riesgos de exclusión financiera asociados a la digitalización, defendiendo que el acceso al sistema debe garantizarse con independencia de la edad, el nivel digital o el lugar de residencia de los ciudadanos. 

En este contexto, respaldad el desarrollo del euro digital como herramienta clave de autonomía estratégica, y pide no perder de vista la oportunidad económica que representa: “No se trata solo de un diseño técnico; es una decisión estratégica para Europa”, 

El proceso de simplificación iniciado por la Comisión Europea no debe suponer un retroceso en los objetivos de sostenibilidad ni en la protección del consumidor. “Simplificar no significa renunciar, sino centrar los esfuerzos en lo esencial”. Apela a una corresponsabilidad compartida entre el sector bancario, los reguladores y las administraciones públicas: “Pedimos mucho al sector; ahora nos toca a nosotros estar a la altura”.

En la misma línea, la decana del Colegio de Economistas de Madrid, Amelia Pérez, avisa que el deterioro del contexto multilateral y el auge de las políticas proteccionistas están reconfigurando los flujos comerciales y financieros internacionales. En este escenario, ha defendido que la Unión Europea debe salir de su “tradicional somnolencia burocrática” y avanzar hacia una mayor integración económica y política. También ha reclamado una estrategia común que combine productividad, innovación y seguridad para mantener la competitividad europea en un entorno global cambiante.

Amelia Pérez destaca la capacidad de resistencia de la economía española, con un crecimiento cercano al 2% en 2024, y un comportamiento favorable del mercado laboral, el turismo y la inversión extranjera. Sin embargo, persisten retos estructurales como la deuda pública, la baja productividad y las dificultades en la ejecución de los fondos europeos. Respecto al sistema bancario, ha puesto en valor su eficiencia operativa —con una de las mejores ratios de costes de la Eurozona—, su capacidad de financiación y su transformación digital, aunque ha instado a completar la unión bancaria y de mercados de capitales.

Axis Corporate vaticina más ventas de carteras de deuda 

La progresiva bajada de los tipos de interés junto con la relajación de las condiciones aplicadas a los préstamos por parte de las entidades financieras en 2024, vaticinan un 2025 con un aumento en la concesión de crédito, una reducción de la morosidad y un volumen de transacciones de carteras marcado por la posible aceleración en la desinversión de Sareb. 

Enel último año, el volumen total de deuda en el sistema financiero español se situó en 82.200 millones€, y se espera que en 2025 continúe su tendencia a la baja hasta llegar a los 76.600 millones, según el VIII Observatorio Assets Under Management de Axis Corporate, parte de Accenture. 

El análisis muestra un leve incremento en el volumen de deuda de las principales entidades financieras españolas respecto a 2023. Y revela que tres entidades, Santander, BBVA y CaixaBank, controlan casi el 80% de la deuda del sector. Cualquier variación en estas entidades marcará ahora y a medio plazo el comportamiento a nivel global.

Kutxabank, IbercajaBankinter se mantienen a la cabeza a nivel de indicadores de salud de deuda. A nivel general, todos mantienen unos valores muy positivos, por lo que no se observa ningún signo preocupante en el Top 10.

El descenso de los tipos de interés ha propiciado una mayor demanda de financiación en todos los segmentos: hipotecas, crédito al consumo y financiación empresarial. "El contexto económico ha favorecido la confianza de consumidores y empresas, lo que se traduce en un aumento moderado de la demanda de préstamos", señala Gonzalo Ortega, responsable de Asset Management en Axis Corporate. “No obstante, determinados indicadores de principios de impagos en consumo obligan a mantener la prudencia por parte de las entidades financieras, especialmente en este entorno de reducción de tipos de interés en el que se debe equilibrar el impulso en la demanda, el crecimiento en margen y el riesgo de la entidad”.

Durante 2024 se han cerrado 32 operaciones de venta de carteras por un total de 17.860 millones€, manteniendo un volumen similar a 2023. El 78% de las carteras vendidas no superan los 500 millones, lo que presenta un mercado sin grandes operaciones de venta de deuda. No obstante, la actividad en el mercado primario (ventas de carteras de bancos a otras entidades) sí que ha presentado un incremento superior al 10% con respecto a 2023, en el que hasta 6 entidades han realizado operaciones, con Santander a la cabeza (1.800 millones€) seguido de CaixaBank Sabadell (900 millones cada uno).

Con respecto a Sareb, pese a haber reducido su actividad en 2024 con respecto a2 023 pasando de 3.000 millones a 1.500 millones, su mandato de desinversión puede suponer una aceleración en la salida de deuda de su balance durante este año, con capacidad de cambiar la dinámica del mercado de venta de carteras en 2025.

Se espera que las operaciones se centren en carteras de deuda sin garantías (unsecured) y refinanciadas (RPL). 

La tasa de morosidad de la banca cerrará 2025 en el 2,69%, con variaciones significativas entre entidades. "Los bancos buscan reducir su morosidad, pero sin la urgencia de años anteriores", apunta Gonzalo Ortega. 

Además, la evolución del precio de la vivienda puede influir en el mercado secundario, y propiciar fusiones entre empresas de gestión de deuda.

Esa tendencia a la baja en el stock de deuda vendrá dada por "la inflación controlada y la bajada de los tipos de interés, que crean un escenario favorable, aunque la incertidumbre política podría modificar esta tendencia", concluye Gonzalo Ortega.

UpSlide: crisis persistente de agotamiento profesional

Mientras el sector bancario se prepara para un aumento de la actividad de fusiones y adquisiciones este año, hay un reto crítico que persiste: el agotamiento de sus empleados. UpSlide, proveedor de soluciones de productividad para profesionales de las finanzas, trata este problema en su estudio, Investment Banking Burnout: A Temperature Check, que desvela las consecuencias de la excesiva carga de trabajo y la urgente necesidad de mejorar la eficiencia.

El 72% de los profesionales de la banca se plantea abandonar el sector debido al agotamiento, y el 51% conoce a colegas que planean marcharse. Entre las razones de ese abandono, dedican hasta 40 horas semanales a tareas manuales, El 93% del personal subalterno considera estas tareas como un "rito de iniciación". Pero los empleados quieren dedicar más tiempo a las interacciones con los clientes (25%), las tareas estratégicas (23%) y los procesos creativos (23%).

El 95% cree que las herramientas de automatización de documentos puede agilizar los flujos de trabajo y mejorar la eficiencia. Y critican la falta de iniciativas para incrementar la productividad: menos del 30% de los bancos han implementado sistemas de mejora de la productividad, a pesar de que el 96% de los profesionales desean más apoyo.

El resultado es que se multiplican las baja por estrés: el 86% de los profesionales se ha tomado una baja por estrés, con una media de 32 días a lo largo de su carrera.

Otro problema es la escasa conciliación: sólo el 2% de los profesionales de la banca considera que tiene un buen equilibrio entre la vida laboral y personal, y el 76% aceptaría un salario más bajo a cambio de mejores condiciones.

El sector financiero debe responder automatizando las tareas manuales, con un replanteamiento de la distribución de la carga de trabajo y un  reforzamiento de los sistemas de apoyo como  pasos cruciales para retener a los mejores talentos y mantener la eficiencia operativa en un sector cada vez más exigente.