La energía renovable será el 56% del total en 2025

El informe El sector energético en España dirigido por el profesor de OBS, Víctor Ruiz Ezpeleta, destaca que 2024 ha sido para España y Europa un año de consolidación de las energías renovables y de apuesta por la descarbonización. España ha superado el 50% de producción de energía mediante renovables, con un claro avance de la energía solar, donde es un país privilegiado y con muchas posibilidades por delante. 

La producción de renovable ha experimentado un aumento cercano al 11% en un año que marca récords históricos. La energía solar fotovoltaica ha ascendido al tercer puesto del mix energético superando al ciclo combinado, y la eólica lidera nuevamente con una participación del 23%. 

En cuanto a la demanda eléctrica, en España ha aumentado cerca de un 1,5% y probablemente se cierre el año 2024 con saldo exportador por tercer año consecutivo. Hasta noviembre de 2024, las renovables habían aportado 137.785 GWh, superando toda su producción del año anterior, un 53,1% del total de la estructura de producción peninsular. La eólica supuso un 24,5% del total, seguida de la nuclear con el 18,6%, el ciclo combinado (17,2%) y la hidráulica (14,2%). La previsión es que a lo largo de 2025 la producción de renovables sea superior a los 149 TWh, su máximo histórico, lo que representaría el 56% del mix y un gran avance hacia el objetivo marcado para 2030 del 81%. La eólica mantiene su liderazgo con el 23% de la generación, seguida por la nuclear (19%). La fotovoltaica, con un crecimiento notable, ocupa la tercera posición con un 17% y una producción récord de 45TWh, desplazando al ciclo combinado al cuarto lugar. Por su parte, la hidráulica cierra el top 5 con un 13%. El avance renovable se debe al aumento de la capacidad instalada, que representa el 64% del parque generador, y a condiciones meteorológicas favorables. Las tecnologías fósiles por su parte continúan cayendo.

España mantiene un saldo exportador de energía renovable de aproximadamente 10 TWh.Por Comunidades Autónomas, Castilla y León es quien encabeza la transición energética en España con la generación del 17% de la energía renovable de todo el país. Ello le da no solo para cubrir sus necesidades, sino para exportar a otras regiones. A ella le siguen Castilla-La Mancha, con el 14% de la producción total, Andalucía, Aragón y Galicia con un 13%, y Extremadura con un 10%. Esta comunidad es laque mayor excedente tiene en relación con su demanda interna. De hecho, si fuera posible almacenar la energía, la comunidad podría abastecerse durante casi tres años con la producción de uno solo. Juntas, estas seis comunidades generan más del 82% de la energía renovable producida en España. A pesar de ello, Andalucía solo puede satisfacer el 43% de sus propias necesidades eléctricas con lo que genera. 

En contraste, otras regiones como Cantabria, Madrid, Baleares, Euskadi, La Rioja y Canarias generan solo el 3,7% de la energía renovable del país. El caso más extremo es el de Madrid, que con su producción anual solo podría cubrir su demanda eléctrica durante seis días. Es la comunidad más deficitaria. Tras ella se encuentran Euskadi y Baleares, que generan al año solo para autoabastecerse durante 22 y 30 días respectivamente. Estas enormes diferencias se explican por la superficie territorial y la densidad de población. Mientras Castilla y León y Extremadura cuentan con una densidad de 25 habitantes por kilómetro cuadrado, la Comunidad de Madrid alcanza 856 personas por km². Además, la demanda energética industrial juega un papel relevante, especialmente en regiones como Euskadi o Catalunya, motores tradicionales del país.

En los últimos años la Comunidad de Madrid ha comenzado a aprobar un mayor número de proyectos: se han autorizado recientemente 1.079 MW de renovables, a las que se suman parques en la frontera con Toledo. Sin embargo, los grandes proyectos renovables no están exentos de polémica. Organizaciones ecologistas y comunidades locales critican el impacto paisajístico y los escasos beneficios económicos que dejan en las áreas donde se instalan. Y es que “la falta de planificación estatal y autonómica ha permitido que las empresas elijan los lugares más convenientes para ellas, sin considerar los efectos ambientales o sociales”, afirma Rosa Pardo, portavoz de la Alianza Energía y Territorio (AliEnTe). 

Los excesos cometidos por grandes empresas en la implementación de proyectos renovables han provocado que la justicia española ordene el desmantelamiento de la mayor planta solar de Europa, situada en Usagre, Badajoz, tras declarar ilegal la expropiación de los terrenos donde se encuentra.

El autoconsumo es una opción rentable tanto para hogares como para empresas que proporciona estabilidad económica frente a crisis geopolíticas. En 2023 se añadieron en España 1.706 MW de nueva capacidad de autoconsumo. El sector industrial lideró este crecimiento con 1.020 MW instalados, seguido del residencial (372 MW) y el comercial (291MW). Es cierto que en los primeros trimestres de 2024 descendió, pero se han propuesto medidas para poder revertir esta tendencia, como el autoconsumo colectivo. Para ello habría que eliminar los obstáculos que lo limitan: la comunicación con múltiples actores, y una información y un procedimiento largo y complejo.

El informe de OBS considera imprescindible mejorar la infraestructura de la red eléctrica para soportar el crecimiento de las energías renovables, y también resolver las limitaciones asociadas a la intermitencia de fuentes como la solar y la eólica mediante tecnologías avanzadas de almacenamiento y gestión. España tiene la oportunidad de promover tecnologías innovadoras como el hidrógeno verde y la energía marina, que pueden diversificar la matriz energética del país. 

Víctor Ruiz Ezpeleta afirma: “Podemos convertir a España en un centro estratégico de exportación de energía renovable en Europa, aprovechando su abundante irradiación solar y sus recursos eólicos, pero para ello es necesario fomentar la colaboración entre el sector público y el privado”. Y es que para alcanzar los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) el informe de OBS considera esencial alinear los esfuerzos de comercializadoras, distribuidoras e instituciones públicas y ofrecer soluciones que se adapten al entorno urbano del país. Y a todo ello se debería sumar la racionalización del consumo para poder encontrar el equilibrio energético.

China: líder mundial indiscutible

A pesar de la imagen de China como país contaminante y ser el principal actor en la economía global y el mayor consumidor de energía, lo cierto es que está desempeñando un papel crucial en la transición hacia un sistema energético sostenible. Su capacidad de producción de energía renovable es de 339 GW (180 GW solar y 159 GW eólica), superando con creces los 40 GW actualmente en construcción de Estados Unidos. El país avanza a pasos agigantados hacia sus metas energética, alcanzado los 1.200 GW de capacidad instalada a finales de 2024, logrando este hito seis años antes de lo planeado inicialmente por el Gobierno.

Pero la integración de la energía renovable en la red nacional es uno de los principales desafíos que enfrenta. China se ha comprometido a alcanzar el pico de sus emisiones de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad en 2060. Sin embargo, este liderazgo no está exento de controversias. Tanto Washington como Bruselas han acusado a Pekín de prácticas de competencia desleal en el sector de las renovables y de fomentar un "exceso de capacidad industrial" en la fabricación de paneles solares. 

Lo cierto es que China ya tiene una influencia considerable en las negociaciones internacionales sobre el clima. Y el éxito de su transición no solo será crucial para alcanzar sus propios objetivos climáticos, sino también para influir en la estabilidad energética y ambiental a nivel mundial.