Miguel Ángel Valero
Expectación ante la reunión de la Reserva Federal de mañana. 19 de marzo, porque, aunque parece claro que el tipo de intervención se va a mantener sin cambios, la clave vuelve a estar en el mensaje que transmita su presidente, Jerome Powell, de cara a los próximos meses y sobre el impacto de las primeras medidas de Donald Trump.
Cristina Gavín, jefa de Renta Fija y gestora de fondos de Ibercaja Gestión, destaca que los indicadores de actividad y confianza han mostrado una significativa debilidad, lo que puede dar argumentos que justifiquen bajadas más agresivas de lo anticipado inicialmente. A esto se une el dato de inflación, donde una moderación de precios mayor de lo que esperaba el mercado también apoyaría ese proceso de relajación en los tipos.
En lo que al dato de empleo se refiere, aunque empieza a mostrar signos de agotamiento -la tasa de paro ha repuntado ligeramente hasta situarse en el 4,1%-, lo cierto es que se mantiene todavía en niveles sólidos y los datos de vacantes de la encuesta JOLTS apoyan este relativo dinamismo que retiene el mercado laboral.
"En este complejo escenario mixto, coincidimos con el consenso de mercado, y vemos dos bajadas en el tipo de intervención en este 2025. La Fed necesitará más datos en lo que a evolución de precios y efectos de los aranceles se refiere para poder justificar su decisión. Por este motivo, no veríamos la primera bajada hasta el mes de junio. Para la segunda bajada tendríamos que esperar para finales del tercer trimestre del año. En cualquier caso, hay que tener en cuenta, que la volatilidad va a seguir dominando los mercados, y las expectativas actuales pueden verse alteradas por lo que es imprescindible mantenerse atentos a lo datos de crecimiento e inflación que vayamos conociendo en los próximos meses que pueden sesgar la política monetaria de la Fed en uno u otro sentido", subraya esta experta.
En medio de este escenario, la OCDE revisa a la baja en dos décimas el crecimiento mundial de 2025, ante la amenaza arancelaria. Vaticina que el crecimiento se suavizará en el primer trimestre de 2025 y que se mantenga moderado a partir de entonces. Por el lado del gasto en defensa, apoyará el crecimiento a corto plazo, pero añadirá presiones fiscales en el largo. Espera que el crecimiento mundial para este año sea de +3,1%. En EE.UU., revisa las previsiones también dos décimas a la baja, a +2,2%. Los peores parados serán los principales socios comerciales: México (revisión de -2,5 puntos) y Canadá (-1,3 puntos). La economía china se mantiene al margen y ve su pronóstico aumentado en una décima, a +4,8%.
Datos mixtos de consumo en Estados Unidos, que no despejan las dudas sobre la evolución de la actividad. Aunque se revisaron a la baja los datos del mes previo y la caída del consumo en enero fue más acusada, las ventas al por menor lograron repuntar un +0,2% mensual. La nota más positiva vino por el denominado grupo de control (las partidas de las ventas minoristas que afecta al cálculo del PIB), que mostraron un mayor dinamismo al crecer en febrero un +1% mensual, revistiendo así el retroceso de enero. Datos que no apartan completamente los temores a un freno del consumo en este comienzo de año, dado que, por ejemplo, el gasto en restauración (la única categoría de servicios en el dato) mostró un fuerte retroceso y apuntaría por tanto a menor dinamismo del gasto real de los hogares en consumo discrecional.
Los primeros indicadores de confianza de marzo decepcionaron: el índice Empire de manufacturas de Nueva York cayó con fuerza y se situó en -20 desde el 5,7 anterior y muy por debajo del -1,9 previsto. Además, también se ha publicado la confianza de los constructores, que retrocedió más de lo esperado al bajar hasta 39 desde el 42 previo, un dato que advierte de un débil comienzo del año para el sector de la construcción, que se sitúa en mínimos desde agosto.
Tressis: debilidad en el gasto del consumidor
Jessica Steuer, responsable de renta fija y estructurados en Tressis SV, espera que la Fed mantenga sus tipos de interés de referencia en el 4,25-4,5%. Adicionalmente, la Fed dará a conocer sus expectativas de crecimiento y de inflación, siendo factible que reduzca las primeras y mantenga o incremente las segundas. También publicará su diagrama de puntos, en el que sus miembros dibujan sus proyecciones para los tipos de interés de referencia para los próximos años. En diciembre el diagrama mostraba dos nuevas bajadas de tipos en 2025, a ver qué esperan ahora.
Las ventas al por menor de febrero en Estados Unidos han mostrado un desempeño inferior al esperado, que anticipaban una disminución más moderada: 0,2% vs 0,6% estimado. Este descenso refleja una debilidad en el gasto del consumidor, especialmente en sectores como artículos deportivos, muebles y ropa, mientras que las ventas en estaciones de gasolina y servicios de alimentos mostraron ligeros aumentos. En la misma línea el índice manufacturero Empire State de marzo caía más de lo esperado: -20 vs -1,9 esperado vs 5,7 anterior; así como el índice del mercado inmobiliario del NAHB del mismo mes que queda en 39 frente 42 esperado y 42 anterior.
Ebury: los temores de recesión son exagerados
"No esperamos que la Reserva Federal modifique los tipos de interés el miércoles, y casi toda la atención se centrará en la actualización del 'diagrama de puntos' de la Fed para sus previsiones de los tipos de interés. El FOMC mantuvo la política monetaria inalterada tras su reunión de enero, como se esperaba, señalando a los mercados que no tenía prisa en continuar su ciclo de recortes. En aquel momento, los mercados confiaban en que las políticas fiscales y arancelarias del presidente Trump mantendrían elevada la inflación estadounidense y garantizarían que la Reserva Federal mantuviera una actitud de espera en el futuro próximo. Desde entonces, ese optimismo sobre la economía se ha tornado decididamente en pesimismo, ya que los inversores temen que las erráticas políticas proteccionistas de Trump, y las iniciativas de DOGE, deterioren el crecimiento y fuercen la mano de la Fed.
"Como consecuencia de lo anterior, es probable que esta semana veamos una rebaja de la proyección del PIB de la Fed para 2025. Sin embargo, sostenemos que los temores de recesión son exagerados y que la Fed no reaccionará de forma desproporcionada ante las noticias recientes. El FOMC no ha expresado una opinión explícita sobre el impacto de los aranceles de Trump, y sospechamos que el presidente Powell no se pronunciará al respecto este miércoles. Probablemente se limitará, de nuevo, a subrayar que los efectos de la política comercial son inciertos, y podría restarle importancia al riesgo de recesión. Esto casaría con comentarios previos suyos, en los que ha señalado que la economía estadounidense se encuentra en un 'buen lugar' y que los indicadores de sentimiento no habían sido un indicador predictivo del consumo fiable en los últimos tiempos", añaden los analistas de Ebury.
Los responsables de la Reserva Federal acogerán con satisfacción la sorpresa a la baja del IPC de febrero. Sin embargo, la mayoría de los indicadores de inflación siguen al alza, y los miembros del FOMC estarán atentos a los riesgos que plantea la subida de precios de las importaciones, que probablemente mantendrán elevadas las presiones inflacionistas durante el resto del año. Sospechamos que Powell también advertirá que las expectativas de inflación están en ascenso de nuevo, debido, en parte, a los aranceles de Trump.
"Creemos que esto hará que la Fed se mantenga al margen durante un tiempo, y que Powell volverá a insistir que no tiene prisa en continuar el ciclo de recortes. El FOMC querrá mantener sus opciones abiertas, y esperar más noticias sobre la economía, y más claridad sobre las políticas del presidente, antes de comprometerse a una senda fija para los tipos. Teniendo esto en cuenta, es posible que esta semana sólo veamos ajustes modestos en el diagrama de puntos de la Fed. Existe la posibilidad de que el diferencial entre los miembros del FOMC más restrictivos y los más expansivos se amplíe con respecto a las estimaciones de diciembre, aunque consideramos que el punto medio para 2025 se mantendrá inalterado y seguirá reflejando sólo dos recortes de 25 pb para este año. Esto daría a los responsables de la política monetaria cierta flexibilidad para aplicar menos recortes en caso de que la inflación tendiera al alza, o una relajación más agresiva si el mercado laboral mostrara signos más claros de debilitamiento", añaden.
"Consideramos que los riesgos para el dólar están sesgados al alza. La reciente revalorización de los futuros (más de 60 pb de recortes para el resto de 2025) ha sido excesiva. Creemos que Powell y compañía seguirán sosteniendo un tono restrictivo, afirmando que la economía sigue en buen estado, a pesar de los recientes signos de debilitamiento, y que el camino hacia el objetivo de inflación del 2% sigue siendo difícil. El dólar podría reaccionar negativamente a una importante revisión a la baja de las previsiones del PIB, aunque pensamos que un diagrama de puntos” para 2025 inalterado y una mejora de la visión de la inflación serían más que suficientes para impulsar al dólar desde sus actuales niveles deprimidos", concluyen.
Payden & Rygel: se subestima el impacto de los aranceles
La incertidumbre económica en Estados Unidos está teniendo un impacto directo en los mercados financieros. Algunos inversores repliegan velas en renta variable estadounidense mientras otros defienden la fortaleza de la economía y aprovechan la dinámica virtuosa de la volatilidad. Para la gestora estadounidense Payden & Rygel, la incertidumbre política y los temores sobre el crecimiento provocaron el desplome de la Bolsa estadounidense, poniendo fin a la mejor serie de ganancias bursátiles desde el auge de Internet en los años noventa. El índice S&P 500 había bajado un 10,1% desde su máximo, entrando en una fase de "corrección", como se define un descenso de entre el 10% y el 20% desde los máximos anteriores.
"Las correcciones no son infrecuentes y no indican necesariamente una recesión inminente, hasta el punto de que ha habido no menos de doce correcciones del S&P 500 desde 1990 sin que siguiera ninguna recesión. Una vez pasada la amenaza de recesión, la renta variable debería estabilizarse y volver a sus niveles de precios anteriores en el plazo de un año; el tiempo medio de recuperación es de 145 días de negociación, pero en algunos casos ha sido tan corto como 80 días”, explican desde Payden & Rygel.
"A pesar del pesimismo generalizado, creemos que la economía estadounidense aún tiene margen para crecer: el informe de empleo de febrero muestra que los consumidores estadounidenses están experimentando un crecimiento real de sus ingresos, con un aumento de los ingresos nominales agregados a un ritmo anual del 5%, muy por encima de la media a largo plazo del 3,6% y por encima de la tasa de inflación. Por lo tanto, antes de apostar en contra de EE.UU., hay que tener en cuenta la historia del mercado bursátil y vigilar los fundamentos macroeconómicos, no sólo los titulares”, añaden.
Jeffrey Cleveland, economista jefe de Payden & Rygel, espera que la Fed mantenga su postura de 'esperar y ver'. Aunque la última lectura de febrero mostró una ralentización de la inflación subyacente (+0,2%) con respecto a la cifra excepcionalmente fuerte de enero (+0,4%), la tendencia tendrá que continuar durante unos meses antes de que los responsables políticos puedan estar seguros de las mejoras. Incluso la lectura preliminar del índice de confianza mensual elaborado por la Universidad de Michigan señala un aumento de las expectativas de inflación de los consumidores estadounidenses, lo que, aunque tiene poco poder predictivo en comparación con la inflación real, podría contribuir a mantener una política 'significativamente restrictiva' durante algún tiempo más.
"Más allá de la decisión sobre los tipos de interés, esperamos ligeros cambios en las proyecciones económicas de los miembros del FOMC: algunos podrían centrarse en el impulso al alza sobre la inflación provocado por los aranceles comerciales, mientras que otros podrían mirar más allá de las subidas de precios aisladas y centrarse en los riesgos a la baja para el crecimiento; así, podríamos ver revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento y revisiones al alza de las expectativas de inflación en comparación con el Resumen de Proyecciones Económicas del pasado diciembre. El impacto del aumento de los precios y del menor crecimiento en la proyección mediana del tipo de los fondos federales del FOMC sugiere que la mediana de los responsables políticos podría permanecer estancada en dos recortes el próximo diciembre, a pesar de un aumento de la dispersión", señala.
"Creemos que la inflación se moderará a un ritmo más rápido de lo previsto a lo largo del año, ya que se espera que los aranceles afecten a los precios de importación de las empresas, pero no necesariamente a los balances de los hogares estadounidenses. Creemos que con la moderación de los precios de los servicios, que representan el 75% de la cesta de inflación subyacente, la inflación subyacente podría alcanzar el umbral del 2% ya en el segundo semestre de 2025, mucho antes de lo previsto por la mediana de las proyecciones del FOMC en diciembre. El informe de febrero sobre el Índice de Precios de Consumo mostró que el componente de servicios básicos no relacionados con la vivienda ya se está acercando a su media a largo plazo, y el componente de servicios relacionados con la vivienda también sigue desacelerándose. Por lo tanto, dado que los servicios básicos no relacionados con la vivienda y los servicios no relacionados con la vivienda podrían seguir moderándose en 2025, incluso si los precios de los bienes aumentaran debido a los aranceles, la inflación general subyacente debería situarse por debajo del 2,5% interanual e incluso alcanzar el 2% a finales de año. En consecuencia, esperamos que la Fed reanude los recortes de tipos en junio y que, con la inflación sorprendiendo a la baja, acabe recortando más de lo que sugiere el gráfico de puntos: actualmente esperamos cuatro recortes de tipos en los próximos doce meses", añade.
"Creemos que los responsables políticos están subestimando el impacto de los aranceles y las políticas fiscales, que, más que un impulso a la inflación, podrían ser un lastre para el crecimiento. La incertidumbre política podría frenar el gasto empresarial y la inversión, mientras que el aumento general de los precios debería pesar sobre el gasto de los consumidores, que ha impulsado el crecimiento del PIB estadounidense en la última década. Además, los recortes del gasto público y los despidos federales podrían debilitar el crecimiento del empleo, aunque ligeramente, de modo que los salarios podrían seguir bajando, lo que llevaría a una inflación más débil y a un menor crecimiento. Con un crecimiento del 1,8% trimestral en 2025, la economía estadounidense debería poder evitar la recesión, ya que los ingresos agregados reales de los consumidores siguen aumentando al nivel de su media a largo plazo, a pesar de los modestos datos de gasto de enero. Sin embargo, si el crecimiento resulta ser más débil de lo previsto, la Reserva Federal podría verse obligada a relajar su política monetaria más rápidamente y los tipos de interés podrían bajar aún más en 2025", concluye.
Lazard Frères Gestion, Portocolom, y Fortuna SFP destacan la incertidumbre
Para Thomas Planell, gestor de la gestora francesa Lazard Frères Gestion, "la incertidumbre económica dibuja un efecto tijera sin precedentes entre Europa y Estados Unidos. Aunque la incertidumbre implica cautela, no se refleja automáticamente en la actividad empresarial. Los datos económicos y las cifras de empleo siguen apuntando en la buena dirección y no invalidan el escenario de crecimiento positivo en Estados Unidos. Europa, por su parte, se beneficia de un repunte significativo tras un final de año 2024 marcado por la incertidumbre política en Francia y Alemania, gracias a la capacidad de los partidos moderados para mantenerse en el poder y a la unidad europea en torno a la revitalización de las capacidades de defensa".
Para el equipo de inversión de Portocolom AV, se produce la segunda semana de correcciones en las principales plazas bursátiles. Los inversores están analizando el devenir de las acciones del nuevo gobierno estadounidense y las potenciales consecuencias de dichos actos sobre la economía real. Los últimos datos conocidos sobre la inflación reducen la presión sobre los precios ya que tanto el IPC general como la versión subyacente corrigieron 2 décimas en febrero hasta situarse el 2,8% y 3,1% respectivamente, en ambos casos la caída superaba en 1 décima el dato previsto. En Europa la producción industrial de enero sorprendía positivamente al subir un 0,8% en enero, el mercado esperaba un 0,5% tras la caída de -0,4% de diciembre. Con la batalla arancelaria en la agenda del día a día, el IPC ha pasado a un segundo plano en cuanto a las preocupaciones de los gestores, que en estos momentos están muy pendiente de las señales que aporten los datos macroeconómicos sobre la salud del crecimiento de la economía, tras los primeros signos de ralentización percibidos. "Lo cierto es que los datos de empleo, endeudamiento de las familias y empresas, crecimiento de salarios, crecimiento de los beneficios empresariales, etc, siguen siendo muy sólidos, pero podrían verse comprometidos por las decisiones políticas", subraya.
Sobre la inflación, comenta que la evolución de los precios se puede ver afectada por los aranceles y “contra aranceles” impuestos en respuesta a las políticas agresivas de Trump. "Los bancos centrales no son ajenos a ello y empiezan a dar mensajes muy prudentes, sin querer marcar líneas claras de actuación en el futuro por lo que pueda acontecer. La Fed se reunirá (no se espera ningún movimiento), y el BCE por su parte redujo en 25 pb el tipo de facilidad de depósito en febrero, segunda vez consecutiva en 2025, para dejarlo en el 2,5%, escudándose en la debilidad macro en el continente europeo, pero advirtiendo que no pueden asegurar el que vayan a mantener la línea de bajadas prevista para el resto del año.”, añade Mario Catalá, director de gestión discrecional de Portocolom AV.
En las Bolsas, parece que la marcha estable de la economía no está siendo suficiente para convencer a unos mercados que llevan varias semanas mostrando un nivel de volatilidad cada vez más alto, aunque presentado cierta divergencia en su comportamiento sobre todo en la comparativa Estados Unidos / Europa. "Varios motivos están influyendo en este cambio de tendencia. Por supuesto el principal está siendo el estilo de gobierno de Donald Trump, que con su toma de decisiones impulsivas e intermitentes, elevan la incertidumbre de los inversores y minan la confianza del mercado en general. Por el lado contrario, los posibles vientos de cambio en la política fiscal alemana, o las posibles medidas de China para contrarrestar las políticas de Trump, están haciendo que ambos mercados tengan un comportamiento significativamente superior en lo que llevamos de año. Veremos cómo evolucionan los diferentes índices bursátiles en las próximas semanas, pero lo que está claro es que no serán ajenos a las decisiones geopolíticas que se tomen por parte de los diferentes gobiernos, especialmente desde Estados Unidos”, concluye el director de gestión discrecional de Portocolom AV.
Para José Manuel Marín, de Fortuna SFP, "Estados Unidos se encuentra en una encrucijada económica. La nueva administración busca revitalizar el país con medidas que pueden fortalecer su competitividad, pero también generan riesgos significativos para la estabilidad global. La transición de una economía basada en gasto y deuda a un modelo más orientado al sector privado y a las exportaciones no será sencilla. A corto plazo, la incertidumbre sobre el dólar y el posible impacto en los mercados financieros podría desencadenar tensiones que, de no manejarse con cautela, podrían desembocar en una crisis de deuda global sin precedentes. El sector tecnológico, que hasta ahora ha sostenido gran parte del crecimiento de los mercados financieros, también enfrenta un punto de inflexión. Las elevadas valoraciones y la posible reducción de estímulos gubernamentales podrían generar una fuerte corrección, lo que agravaría la inestabilidad en los mercados. Las decisiones tomadas en Washington en los próximos meses no solo afectarán a la economía estadounidense, sino que podrían redefinir el equilibrio del sistema financiero internacional."
Lazard descarta bajadas de tipos en lo que resta del año
Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, no espera un recorte de tipos de la Fed en esta próxima cita ni en lo que resta de año. Su opinión, que se sale del consenso de mercado (los futuros de los fondos federales descuentan una relajación de 70 puntos básicos, pb, a finales de 2025), se basa en su previsión de que los aranceles estadounidenses aumentarán en alcance y escala, elevando la inflación. “Aunque una reaceleración de la inflación no conducirá necesariamente a subidas de tipos, espero que las crecientes presiones sobre los precios impidan a la Fed relajar su política incluso aunque aumente el desempleo”, argumenta.
La inflación del IPC estadounidense de febrero fue ligeramente mejor de lo esperado, pero las perspectivas son negativas. Dependiendo del alcance y la magnitud de los aranceles, el IPC subyacente podría aumentar hasta el 3,5% o el 4% a finales de este ejercicio, subraya. En paralelo, la Encuesta de Ofertas de Empleo y Rotación Laboral (JOLTS) ofreció señales contradictorias sobre el mercado laboral del país, pero tomados en conjunto, los datos estarían señalando a futuros aumentos en el desempleo, sostiene. “Espero que el mercado laboral estadounidense se suavice hasta 2025, ya que las empresas luchan por encontrar recortes de gastos para compensar los aumentos de costes impulsados por los aranceles y, al mismo tiempo, proteger los márgenes de beneficio”, explica.
EEUU ya activó la semana pasada los aranceles de unos 150.000 millones$ a las importaciones de acero, aluminio y otras relacionadas, que es probable que se impongan más gravámenes a una gama cada vez más amplia de bienes y países, y que se amplíen las medidas de represalia en tanto en cuanto los socios comerciales respondan a las decisiones estadounidenses.
“La divergencia más significativa entre mi opinión y la del mercado es que creo que la Administración tiene la firme intención de cumplir su retórica comercial. Espero que se impongan aranceles adicionales significativos y que permanezcan en vigor el tiempo suficiente para elevar materialmente la inflación estadounidense, reducir el PIB estadounidense (y no estadounidense) y recortar los márgenes de beneficio de las empresas”, asevera Temple.
No en vano, las cifras del sentimiento de la Universidad de Michigan reflejaron una caída brusca, con un aumento sustancial de las expectativas de inflación y, según el estratega de Lazard, cabe esperar que la guerra comercial en construcción siga mermando la confianza de los consumidores y las empresas a medida que aumentan las presiones sobre los precios y se debilitan los mercados laborales, apunta.
Así las cosas, para Temple, es probable que el reto para la Fed sea una combinación de inflación creciente y aumento del desempleo. “Dado el doble mandato de estabilidad de precios y máximo empleo, la Fed posiblemente recibirá críticas, pero si se mantiene fiel a su mantra de los últimos cuatro años de que la estabilidad de precios es una condición previa para el pleno empleo, tendrá que dar prioridad a la inflación sobre el empleo y mantener una política estable”, comenta.
Japón mantendrá estable su política monetaria
Horas antes de que el miércoles se pronuncie la Fed será el turno del Banco de Japón (BoJ), del que se espera que mantenga estable su política monetaria. La información importante que se obtendrá de la declaración política y de la conferencia de prensa estará relacionada con las señales económicas que el banco central japonés necesita ver para justificar una normalización adicional de los tipos de interés, dice Temple. Los mercados esperan actualmente 31 pb de subidas de tipos para finales de año.
De momento, los primeros datos de los aumentos salariales de primavera en Japónson un “buen augurio”, según el experto de Lazard. Los aumentos salariales se están produciendo a un ritmo del 5,46%, frente al consenso de Bloomberg del 5,1% y el primer informe del año pasado del 5,28%. Y el próximo viernes se podrá comprobar cómo evolucionan los índices de precios ya que se publicará el IPC de febrero que, aunque se prevé que se haya desacelerado respecto a enero en términos interanuales, aún estará en tasas elevadas. “Incluso con la probable relajación de las presiones sobre los precios, un IPC subyacente muy por encima del 2% es suficiente para sostener el proceso de normalización de la inflación en Japón y para alimentar el proceso de optimización del capital que espero que avance en los próximos años”, justifica.
Reino Unido bajará 25 pb
Por otro lado, los mercados valoran en un 3% la posibilidad de que el Banco de Inglaterra (BoE) recorte los tipos en 25 pb este jueves, con una probabilidad de relajación del 76% en la reunión del 8 de mayo. Temple reconoce que estará atento a cualquier señal de datos adicionales que la autoridad monetaria británica esté buscando para determinar futuros movimientos de su política. En este caso, el cambiante telón de fondo económico y político de la UE podría afectar a las futuras expectativas de crecimiento e inflación del Reino Unido, ya que los gobiernos europeos, incluido el británico, van a aumentan significativamente el gasto en defensa.
XS: la relación entre Trump y Musk hunde a Tesla
Antonio Di Giacomo, analista de Mercados Financieros para LATAM en XS, apunta que “Tesla ha experimentado una caída de más del 40% en sus acciones en lo que va del año 2025, una situación impulsada por una combinación de factores negativos. La disminución en las expectativas de ventas y la creciente politización de su marca han alejado a inversores y consumidores, afectando gravemente la estabilidad de la empresa. La relación de Elon Musk con el presidente Donald Trump ha generado controversia, provocando que una parte significativa de su base de clientes busque alternativas en el mercado de vehículos eléctricos.
Las entregas de vehículos en el primer trimestre de 2025 se prevén en su nivel más bajo en tres años. La pérdida de clientes ha sido un golpe importante, pero la competencia con los fabricantes chinos también ha afectado a Tesla. Empresas como BYD han ganado terreno con modelos más accesibles y tecnológicamente avanzados, lo que ha reducido la cuota de mercado de Tesla tanto en China como en otras regiones clave.
Por otro lado, la compañía ha mostrado preocupación por las políticas comerciales que podría implementar Trump. Tesla ha enviado una carta a la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos. advirtiendo sobre los efectos de posibles represalias comerciales. La empresa argumenta que las compañías estadounidenses exportadoras, como la suya, podrían verse afectadas de manera desproporcionada por el aumento de tarifas a productos y componentes provenientes del extranjero.
La incertidumbre generada por estos factores ha llevado a varios altos ejecutivos y miembros de la junta de Tesla a vender grandes cantidades de acciones. Desde febrero, las ventas de acciones por parte de ejecutivos han superado los 100 millones$, lo que sugiere una falta de confianza interna en el futuro de la empresa. James Murdoch, miembro de la junta, vendió 13 millones$ en acciones el 10 de marzo, el mismo día en que Tesla sufrió su mayor caída en un solo día en cinco años. Kimbal Musk, hermano de Elon Musk y también miembro del consejo de administración, se deshizo de 75.000 acciones, valoradas en 27 millones. Por su parte, Robyn Denholm, presidenta de la junta, realizó dos ventas recientes por un total de más de 75 millones de dólares. Estas transacciones han sido interpretadas por analistas como señales de advertencia sobre el desempeño futuro de la empresa, que ha visto su valor de mercado caer casi un 50% desde su pico en diciembre de 2024.
A medida que Tesla enfrenta estos desafíos, los inversores observan con cautela el desempeño de la compañía en los próximos meses. Con la competencia en aumento, la politización de la marca y la incertidumbre económica, el futuro de Tesla parece cada vez más incierto. A menos que la empresa logre revertir la tendencia con estrategias efectivas, el 2025 podría convertirse en uno de los años más difíciles en la historia de la compañía.
FlowCommunity: el oro, otra vez en máximo histórico
Ruben Ferreira, Head of Portuguese Operations de FlowCommunity, subraya que los precios del oro alcanzaron un nuevo máximo histórico, impulsados por el aumento de la incertidumbre económica, agravada por las débiles ventas minoristas en EE.UU., que estuvieron por debajo de las expectativas. Las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump siguen generando incertidumbre sobre la economía estadounidense, lo que ha llevado a una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento global.
Este frágil panorama ha incrementado la expectación en torno a la reunión de la Reserva Federal de este miércoles. Aunque se espera que los tipos se mantengan sin cambios, los inversores analizarán detenidamente las previsiones actualizadas del banco central y las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, en busca de señales sobre futuras decisiones de política monetaria. Una postura más flexible podría reforzar el atractivo del oro, mientras que un enfoque más restrictivo podría impulsar los rendimientos en EE.UU. y limitar nuevas subidas del metal precioso.
Mientras tanto, las tensiones geopolíticas podrían seguir ofreciendo apoyo adicional al oro. El aumento de la inestabilidad en Oriente Medio podría sostener la demanda de activos refugio. No obstante, cualquier avance positivo en el conflicto entre Rusia y Ucrania podría mejorar el sentimiento de los inversores y frenar el repunte del oro.