El informe La accesibilidad presencial a los servicios bancarios en España, elaborado por el Banco de España, muestra una ligera reducción —del 0,55 %— de los puntos de acceso en 2023, menor que en 2022. El número de oficinas bancarias disminuyó, pero mucho menos que en años previos, mientras que el de cajeros automáticos aumentó ligeramente. Por su parte, el número de municipios sin acceso presencial se redujo tan solo en 10, comparado con la reducción de 167 de 2022.
La utilización de canales presenciales para las gestiones bancarias sigue siendo alta, con un 84% de usuarios que utilizan cajeros automáticos y un 64% que acuden a sucursales. Un 58% usan la banca online.
La brecha digital persiste, con diferencias por edad, nivel de estudios y rentas, pero se espera que se reduzca progresivamente, en particular entre los distintos tramos de edad. Las preferencias de los clientes indican una inclinación hacia la atención presencial, especialmente entre personas mayores y con menor nivel educativo. La valoración de los servicios bancarios es, en general, positiva, y destacan la confianza en la atención presencial y la comodidad de la banca online.
Este segundo informe de seguimiento sobre la accesibilidad presencial a los servicios bancarios en España llega a las siguientes conclusiones:
Los usuarios de banca digital la valoran favorablemente, por su comodidad, rapidez y porque no está sujeta a horarios ni distancias. Pero el uso de la banca online es mayor que la preferencia que se declara por ella en todos los grupos de población considerados. En todo caso, hay grandes diferencias por edades, nivel de renta y nivel de estudios. Las personas mayores, principalmente, pero también la población con niveles de ingresos y de estudios bajos, son más reticentes a usar la banca digital. No solo se debe a que sus habilidades digitales son más limitadas, sino a que muestran una mayor desconfianza por considerarla menos segura que otros medios de acceso.
En todo caso, la visita a la oficina bancaria sigue siendo la opción preferida por los españoles para relacionarse con su banco: un 30% de los españoles la menciona como única opción y más de un 60% entre sus opciones preferidas. Y en la mayoría de los grupos, la preferencia está por encima del uso. A los usuarios les proporciona más confianza y seguridad y la mayoría declara que resuelve mejor sus gestiones. De hecho, los grupos más reacios a la banca online también son los que mayor preferencia muestran por la visita a la oficina.
A mayor edad, menores ingresos y menor nivel de estudios, también es mayor el uso del efectivo y menor el uso de los medios de pago digitales. Estos grupos pueden tener dificultades para acceder al efectivo o hacer sus gestiones bancarias si no hay una oficina o cajero cercano, Y esto les puede generar problemas para hacer sus compras en efectivo y para manejarse en su vida diaria. Por ello, se consideran como grupos vulnerables o expuestos a riesgos de exclusión financiera.
Los riesgos de exclusión financiera de los grupos vulnerables requieren un esfuerzo por mitigarlos. Uno de los obstáculos radica en las dificultades o reticencias al uso de la banca digital, pero "se puede ser optimista respecto al cierre de la brecha digital", señala el Blog del Banco de España.
¿Por qué este optimismo? Por la evolución del uso de la banca online en la población. En 2022, el 94% de los hogares cuyo cabeza de familia tenía 35 años usaban la banca online, frente a solo un 39% de los que eran mayores de 70. Ese mismo año, un 82% y un 72% de los que estaban en sus 50 y 60, respectivamente, la usaban, no muy lejos del uso entre los treintañeros. Una década antes las diferencias eran mayores. Y cabe esperar que las personas que están familiarizadas con la banca digital la sigan usando hasta edades muy avanzadas. "Todo ello supone que la brecha digital por edad se está reduciendo. No obstante, no cabe esperar que se elimine totalmente; además, existen brechas digitales por nivel de renta y de estudios que podrían ser persistentes. En todo caso esta reducción es una buena noticia", señala.
"La digitalización no tiene vuelta atrás, pero es importante mitigar los riesgos de exclusión que supone el cambio del modelo bancario para los colectivos vulnerables. Poder acceder con facilidad y garantías a los servicios de los bancos es un componente importante de la inclusión y cohesión social. En el Banco de España somos conscientes de que hay que seguir trabajando en ello", concluye el análisis.