Miguel Ángel Valero
Los precios de los activos turcos han caído con fuerza al conocerse la detención de Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul y principal rival político del presidente Erdogan. Una situación de inestabilidad política elevada que ya se había visto en el pasado, y que ya había producido cambios en los precios de los activos turcos como consecuencia de esta clase de acontecimientos.
Así, en las elecciones de 2023, los CDS (Credit Default Swaps) a 5 años se dispararon hasta 700 puntos básico (pb), y la lira turca se depreció un -30%. Este escenario terminó revirtiéndose, una vez que Turquía adoptó la ortodoxia macroeconómica.
Esta situación no favorece a las empresas españolas con intereses en Turquía, como Mapfre o el BBVA, embarcado en la OPA hostil sobre el Banco Sabadell y a quien no le interesa ahora tener que atender otros frentes problemáticos.
Según Francesc Balcells, gestor del fondo FIM GEM Debt, integrado en Aristea SICAV, un vehículo registrado en Luxemburgo y distribuido en el mercado español, que invierte en deuda global emergente, es necesario tener en cuenta la vertiente positiva y la negativa en esta situación.
En el lado positivo, Balcells comenta que el balance del Banco Central turco nunca ha sido tan sólido como ahora. Porque las reservas brutas y netas están cerca de máximos de varios años, y la cantidad de pasivos contingentes en divisas por parte del gobierno turco, es decir, la garantía de depósitos en divisas, es ahora cercana a cero.
Por lo tanto, el Banco Central turco tiene capacidad para absorber parte de las salidas de capital, y cabe esperar que se produzca una disminución de las reservas de divisas debido a ello.
En el lado negativo, Francesc Balcells señala tres puntos:
En opinión de Balcells, como alternativa a Imamoglu el alcalde del CHP de Ankara sigue siendo una opción que podría vencer a Erdogan. El hecho de que Erdogan haya decidido detener a Imamoglu ahora, plantea la posibilidad de unas elecciones anticipadas, aprovechando los éxitos en Siria y con los kurdos. Este no sería un escenario que favoreciera a los precios de los activos turcos, pero sí requeriría de cierto grado de estabilidad monetaria.
Según Francesc Balcells, en los próximos días será fundamental la reacción del Banco Central y de los bancos estatales ante el movimiento de la lira turca al contado (ya se han gastado 8.000 millones$-12.000 millones$, pero probablemente se necesitarán más). Por ahora, el objetivo macroeconómico clave debería ser preservar el 'carry trade' o cortar la salida de flujos de capital de dolarización de los residentes, ya sea mediante intervenciones en el mercado de divisas, y/o subidas de tipos de interés del banco central si fuera necesario.
El gestor de FIM GEM Debt concluye que para que los inversores del vehículo se protejan de este episodio de inestabilidad, “habíamos comprado dólares antes de la detención de Imamoglu. Dada la velocidad del ciclo de noticias a escala mundial y la potencia de fuego de que dispone el Banco Central turco, creemos que el daño a la lira turca será relativamente contenido (al contado, no a plazo), pero la volatilidad seguirá siendo alta”.