Miguel Ángel Valero
¿Qué tienen en común la rentabilidad y el riesgo de un fondo con el sabor y las calorías de una receta? Para conocer la respuesta, hay que leer 'Mi primer fondo de inversión: rentabilidad y sostenibilidad', dentro de la iniciativa de educación financiera básica 'La Cocina Financiera' de Pictet Asset Management. La obra, de Juan Ramón Caridad y María Jesús Soto, y con ilustraciones de Manel & Marc (Manel Sánchez Recio y Marc Fusté Boronat), fue presentada en la Bolsa de Madrid en un divertido acto en el que participaron los autores, Elisa Ricón, directora general de Inverco; Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam, y Enrique Castellanos, director del Instituto BME.
Para la directora general de Inverco el problema de los españoles y, en general de los europeos, es que "somos muy buenos ahorradores, pero muy malos inversores". “Sacrificamos consumo y dejamos dinero en cuenta o depósito durmiendo. Las cifras son muy homogéneas en la media europea: una tasa de ahorro de 15% de la renta bruta disponible con 30% de dinero durmiente".
Pero es que además "en España no nos tomamos la educación financiera en serio. Nuestros hijos acceden a la educación financiera como asignatura voluntaria en cuarto de ESO, para itinerarios de economía y emprendimiento, Humanidades o Ciencias Sociales. Acceden a información en redes sociales de consumo rápido y más que invertir hablan de apostar, con comportamientos impulsivos o emocionales, no de largo plazo", critica. Algo que tiene relación con "pecados capitales, como la gula o la avaricia".
"El 60% de adultos en España no contesta bien a competencias financieras vitales, el peor cuarto país, pero el 83% asegura que cuenta con un nivel muy alto, alto o medio, el mejor cuarto país. En todo caso, para que nuestros hijos y jóvenes aprendan, debe haber ejemplo en la casa. Además es fundamental tener recursos didácticos como los que la Fundación María Jesús Soto nos ofrece", insiste.
Aplaude sobre todo el capítulo 19 de la obra, “La cuenta, por favor”, porque sobre el pago de comisiones por servicios financieros "se asocia los gastos a una remuneración justa y al esfuerzo que hay detrás".
"Hay una parte de la población que no puede ahorrar. Pero no es tanto cuánto sino generar hábito, por pequeño que sea", subraya Elisa Ricón, que remite al capítulo 7, “Cazuelas y sartenes”. "Una de las grandes ventajas de los fondos es que se puede invertir desde 10€, y tiene acceso al mismo informe de gestión como quien invierte un millón. Cualquier inversor que entra en un fondo recibe un trato equitativo, y las decisiones de inversión pueden tener un impacto social positivo. La prudencia implica decisiones meditadas, informadas y con antelación, la templanza nos permite gozar ordenadamente de los momentos buenos de mercado, pero también aguantar en los malos", explica.
"Un personaje del libro es Carol, una mujer. Las mujeres llegan a jubilación con carreras de cotización más cortas y son más longevas. Necesitan mucho más de planes de pensiones y fondos de inversión. Además, nuestro perfil de riesgo medio es mucho más conservador y la revalorización más limitada”, señala.
Para Enrique Castellanos, director del Instituto BME, “los ciudadanos deben tener suficientes conocimientos financieros para que tomar decisiones informadas, más protegidos ante las vicisitudes y posibles crisis. Una manera relativamente sencilla de hacerlo es confiando en los fondos de inversión”. Presume de tener todos los libros que ha editado la Fundación María Jesús Soto y reconoce la labor de Juan Ramón Caridad, quien colabora con BME dirigiendo el Máster en Mercados Financieros e Inversiones Alternativas (MFIA).
Para Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam, “es un momento de celebración. En Pictet AM estamos comprometidos con la educación financiera, donde junto con la comunidad financiera hacemos esfuerzos permanentes. A veces es una labor a veces ingrata, por difícil. Si tenéis la oportunidad de verlo en casa y con hijos nos interesa mucho las respuestas. La educación financiera es responsabilidad de todos”.
Gonzalo Rengifo leva tiempo reclamando que hay que situar la educación financiera en las enseñanzas básicas. Considera que mejorar la educación financiera es labor conjunta de gestoras y asesores. Las entidades financieras pueden contribuir a mejorar la educación financiera para cualquier perfil de riesgo y nivel de ahorro. Además, es labor de los propios ahorradores, que deben poner de su parte, con herramientas apropiadas, objetivos, plazos y adecuación entre rentabilidad y riesgo, accediendo a un asesoramiento profesional.
Para Pictet AM este proyecto tiene como objetivo aumentar el conocimiento sobre cómo canalizar ahorros de manera profesional y segura, con un canal de comunicación amable en lenguaje accesible a las nuevas generaciones, abierto a la industria financiera y útil a la sociedad, incluyendo personas y sectores sin contacto con la industria de los fondos.
María Jesús Soto, presidenta de la Fundación que lleva su nombre y coautora de “Mi Primer Fondo de Inversión: Rentabilidad y Sostenibilidad”, desarrolla labores de educación económico-financiera desde hace 30 años. Es autora, entre otros, de “Mi primer libro de Economía, Ahorro e Inversión”, que comenzó la serie en 2012 y que ahora incluye una decena de obras. Licenciada en Derecho por la Universidad de León, fue socia fundadora de AB Asesores en la ciudad, donde actualmente agente financiero en Andbank. El catálogo de la Fundación María Jesús Soto en lengua española incluye diez publicaciones. La Fundación Maria Jesús Soto desarrolla EFB (Educación Financiera Básica), una plataforma de recursos educativos de economía, finanzas y emprendimiento para docentes.
En la presentación de la obra, ha recordado a AB Asesores, “la raíz de todo esto”. “Llegué a los fondos de inversión cuando era estudiante. He vivido lo mejor de la evolución del mercado financiero de nuestro país. Estoy hablando de humanismo en el mundo financiero, de que la economía y las finanzas sirvan a las personas. No todo es por dinero. Cuando conseguimos que sea por otras cosas, dignificamos la economía y las finanzas. Por eso el libro habla de pecados capitales. El personaje Carol se llama así por mi abuela Carolina. Ella y Nico cumplen 18 años aprendiendo de economía. Lo hemos acompañado desde niños en esa trayectoria de aprender y. de valores. En finanzas lo barato siempre sale caro e incluso muy caro. A los jóvenes les digo que no vayan al premio, las criptos, la avaricia, que en muchos casos hace ludópatas. El mundo no va a sobrevivir sin el avance y progreso constante de la educación financiera”, advierte.
Juan Ramón Caridad, director del MFIA en BME y director de clientes estratégicos de Pictet AM en Iberia y Latam, cuenta que “hace un par de veranos empezamos a darle vueltas a que Carol y Nico se habían hecho responsables. Debían gestionar un cartera de fondos. Ha sido un reto porque no es fácil cerrar el 'gap' de una educación sencilla, amigable con el rigor requerido de que los inversores tomen decisiones y no dejemos a nadie atrás”.
Respecto a la “Cocina Financiera” ha recordado que en México “una persona me dijo que los fondos de inversión no valen para nada. Pensé en el símil con la alimentación, que es posible cambiar rentabilidad por sabor y riesgo por calorías, lo que todo el mundo entiende. La industria financiera debe ser capaz de explicar cosas sencillas y buscar un idioma intergeneracional en cualquier país. La cocina es perfecta para ello. Así, la industria financiera es un gran centro comercial con 500 restaurantes. Los fondos son como sartenes, cazuelas y ollas. Útiles de distintos tipos de vehículos. Necesitas mezclar ingredientes para cocinar profesionalmente y repetir las cosas de manera consistente: acciones, bonos, materias primas, divisas y derivados -que se puede asimilar a las texturas. La gestión pasiva se parece a las hamburguesas. Es cocina rápida, rico, fácil y normalmente de precio asequible. Pero para Navidad no sirve. Además, hay sesgos, como exceso de carbohidratos. Pero el chef -gestor- puede hacer una comida maravillosa"
Juan Ramón Caridad considera en España "hay mucha formación, pero no cultura financiera. En otros países se trabaja la cultura del ahorro y la inversión desde la infancia y colegio. En España se posterga incluso hasta la edad adulta. Así que tenemos que comunicarnos una manera sencilla y accesible".
"En este sentido la cocina es un idioma universal. 'Mi Primer Fondo de Inversión Rentabilidad y Sostenibilidad' es una herramienta que procura no confundir sencillez con simplicidad. La rentabilidad es el sabor y las calorías el riesgo. Los depósitos son parte de los aperitivos. La renta fija se asemeja a primeros platos. El segundo plato o principal son las acciones. Con ello esperas más sabor -rentabilidad- pero también más calorías -riesgo-. Ahora bien, el resultado depende de cómo se cocine y con qué escuela -como “valor” o “crecimiento”-. El retorno absoluto son los postres y el vino el apalancamiento -que con moderación aporta-. Los derivados financieros son postres más sofisticados. Los fondos son cazuelas donde se incorporan los ingredientes. Una vez cocinado se guarda en nevera: el depositario. Respecto a sostenibilidad se trata del origen y calidad de los ingredientes, además de la higiene -esto es gobernanza-. A ello se añade el compromiso con el diálogo, es decir, los comensales deben tener responsabilidad al comer. Cada gestora es un restaurante y el mercado financiero un gran centro comercial con cientos de restaurantes o gestoras. Así que es bueno que haya una persona que indique dónde merece la pena más comer y que está rico -banquero privado-. En todo caso, la virtud del buen provecho financiero está en la diversidad", explica.