La Gran Coalición avanza rápidamente en Alemania

Miguel Ángel Valero

El acuerdo de Gobierno en Alemania avanza rápido. El futuro nuevo Canciller, Merz, anunció una serie de acuerdos con el SPD que se votarán en el Parlamento en funciones la semana que viene:

  • Cualquier gasto en defensa que supere el 1% del PIB será excluido del límite del freno de deuda.
  • Se financiará un fondo especial de infraestructuras dotado con 500 mil millones de euros para invertir en transporte, energía y vivienda en los próximos 10 años.  
  • Flexibilizar la aplicación del freno de deuda en los estados federales.

Tanto la modificación del freno de deuda como el fondo especial necesitan de una mayoría de dos tercios del Bundestag, por ello los acuerdos deben votarse antes del 25 de marzo en el que se constituirá el nuevo Parlamento, evitando así el bloqueo de AfD y los partidos de izquierdas.

Para Rosa Duce, Chief Investment Officer de Deutsche Bank España, "estamos presenciando un “Whatever it takes” a la alemana".  El impresionante paquete fiscal anunciado en Alemania, el mayor en este país desde la Reunificación, ya ha dado sus primeros resultados con una subida de la Bolsa alemana superior al 2%. Los líderes del CDU/CSU y el SPD acuerdan un cambio en el techo de deuda en tres aspectos: 

  • un programa de inversión en infraestructuras de 500.000 millones€
  • un incremento del gasto en defensa del 1% del PIB,
  •  y un incremento de la capacidad de los Estados alemanes de financiación del 0% al 0,35% del PIB. 

Un paquete impresionante, que además se pasará con el Parlamento actual, lo que facilita elevar el techo de deuda (tan sólo parece que tendrían que convencer a los Verdes, pero dado el inmenso paquete de infraestructuras, parece algo bastante probable). 

"Parece que Alemania, y por lo tanto, Europa, se pone por fin en marcha. No olvidemos que la UE anunció también que llevará a la cumbre de líderes de la UE la propuesta de una nueva inversión fiscal en defensa de hasta 150.000 millones€", subraya la CIO del Deutsche Bank en España.

Por otro lado, Zelenski ha ofrecido a Rusia, por primera vez, una tregua parcial que incluye frenar los ataques por mar y aire a infraestructuras civiles, además de un intercambio de prisioneros. Con ello, el mandatario ucraniano pone de su parte en las conversaciones de la paz e intenta frenar los intensos ataques a las instalaciones energéticas que empiezan a pesar en el día a día de la guerra. 

Sesión tranquila en los bonos, aunque se están viendo subidas en las TIR  europeas tras el anuncio alemán. Este hecho ha disparado la rentabilidad exigida al Bund por encima del 2,6%, con el movimiento intradía hasta el momento más fuerte desde el Covid. 

En el mercado de divisas, el euro brilla con luz propia ante la expectativa de mayores desembolsos en defensa por parte del Gobierno alemán. 

Pero no todo son buenas noticias. La Administración entrante en Alemania se enfrentará a la ardua tarea de mantener un crecimiento positivo. Es imposible endulzar el estado actual de la economía alemana: en 2024 las exportaciones cayeron un 0,7% y la inversión fija un 2,7%; las exportaciones se contrajeron por segundo año consecutivo tras los malos resultados de los sectores de material eléctrico, maquinaria y automóvil. Crédito y Caución espera que el  PIB de Alemania crezca un 0,4% en 2025, un pequeño alivio tras las contracciones de 2023 y 2024, pero ni siquiera este pequeño repunte está garantizado.

La aseguradora de Crédito contempla que la industria automovilística alemana crezca un máximo del 2% en 2025, tras la contracción del 4% en 2024. La producción de la construcción se estabilizará tras un descenso del 3% en 2024. Es improbable que el sector de maquinaria salga del terreno negativo, tras un descenso de casi el 6% el año pasado. El impacto de los aranceles sobre el acero y el aluminio impuestos recientemente por Estados Unidos a las exportaciones alemanas será modesto, pero hay una alta posibilidad de aranceles generales a la Unión Europea. 

“El sector exportador ya lo estaba pasando mal, pero la elección del presidente Trump en Estados Unidos puede haber empeorado la situación. Los exportadores se enfrentan a un panorama cada vez más sombrío, ya que el presidente Trump amenaza con aranceles contra la Unión Europea y, en particular, contra las exportaciones de automóviles alemanes. Esto podría bastar para arrastrar a la economía alemana casi hasta el crecimiento cero en un momento en que los fabricantes alemanes también están luchando para competir con productos chinos más baratos en el mercado global”, explica el economista de Atradius Theo Smid

“Esperamos que la economía tenga dificultades este año, con un crecimiento máximo del PIB del 0,4 %. Para 2026, prevemos una modesta expansión del 0,8%, descontando aranceles generales del 10% de Estados Unidos sobre las importaciones de la Unión Europea. La incertidumbre seguirá siendo alta”, añade.

De acuerdo con el reciente estudio realizado por la aseguradora de Crédito entre 470 empresas, sólo el 14% del tejido productivo alemán espera que la economía mejore en 2025, muy por debajo del 32% que espera un empeoramiento. Este pesimismo es fácil de entender: las insolvencias de empresas alemanas aumentaron un 24% en 2024. Las empresas reclaman a la nueva Administración que se centre en cuatro cuestiones: reducción de la burocracia (82%), los costes energéticos (73%) y la fiscalidad (61%) y estabilidad política (54%). 

Para impulsar la economía, la nueva Administración deberá tomar rápidamente decisiones difíciles, pero los probables socios de coalición tienen puntos de vista opuestos. Por ejemplo, todos los partidos apoyan una mayor reducción de los costes energéticos, pero la transición a la energía verde es más controvertida. Sí parece cada vez más probable que se produzca algún tipo de reforma del freno de la deuda, o un nuevo instrumento extrapresupuestario para eludirlo, aunque los probables retrasos en su aplicación signifiquen que cualquier impacto no se dejará sentir hasta 2026. 

El apoyo a la industria del automóvil podría ser una prioridad de la nueva Administración, pero en términos generales, las empresas alemanas no deben esperar grandes cambios en los próximos doce meses. En base a este escenario es poco probable que la nueva Administración sea capaz de llevar a cabo una rápida reforma estructural o de impulsar el crecimiento a corto plazo. Cualquier expectativa de un cambio rápido en la evolución de Alemania es probablemente exagerada.