El Gobierno proclama que el problema de Muface "está resuelto"

Miguel Ángel Valero

"Ya sabemos que dos grandes, Asisa y Adeslas, han concurrido. Por lo tanto, parece razonable afirmar que el problema de Muface está resuelto". El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, hacía esta afirmación en el Mobile World Congress de Barcelona el lunes 3 de marzo por la noche. El miércoles 5 de marzo, a las 10,15 horas, la Mesa de Contratación de Muface procederá a la apertura de las ofertas de las compañías.

No se esperan sorpresas. DKV ya ha confirmado oficialmente que renuncia al concierto. Y tras días de especulaciones, tanto Mapfre como AXA también declinan volver al modelo de atención sanitaria de los funcionarios. Sanitas ya lo había descartado prácticamente desde el primer momento.

"Mapfre ha estado hasta el último momento analizando a fondo las condiciones del pliego de Muface, pero finalmente ha decidido no participar porque no encaja en la estrategia de la aseguradora para este ramo", explica en su comunicado.

En la misma línea, AXA ha explicado que, tras un "exhaustivo" análisis, ha descartado presentar una oferta, alegando cuestiones "técnico-financieras" que "no nos permiten hacerlo con una oferta aseguradora en línea con los estándares de calidad de la compañía". AXA nunca estuvo en Muface, solo indirectamente por la compra del Igualatorio de Cantabria, que estaba adherido al concierto en ese momento. Ya bajo el control del grupo francés, se decidió dar de baja a la entidad.

Pese a ello, Óscar López no oculta su satisfacción: "Como he dicho en todos los momentos durante estos meses, tranquilidad a los mutualistas. Este Gobierno está para resolver problemas".

En Asisa destacan que "las nuevas condiciones permiten garantizar la calidad asistencial y la sostenibilidad". Y que éstas incluyen una cláusula de "restablecimiento del equilibrio económico-financiero" para las aseguradoras que participen en Muface. Esta compensación tendrá que ser solicitada por la aseguradora siempre que se produzca un "riesgo imprevisible" y se justifique por un cambio extraordinario en las circunstancias, por un aumento de la "onerosidad" de prestación de servicio y por la inexistencia de medios alternativos para paliar el desequilibrio.

Por su parte, en Adeslas explican que, con los cambios producidos en la licitación por parte de la Administración, se puede configurar un modelo viable que le permite dar continuidad al servicio sanitario de los funcionarios de Muface durante los próximos tres años, tal y como viene sucediendo a lo largo de sus casi 50 años de existencia.

Adeslas siempre ha manifestado que está a favor del modelo sanitario del mutualismo administrativo porque ayuda a vertebrar al sistema sanitario español. Es una fórmula eficiente de prestación -el coste es inferior al del Sistema Nacional de Salud según todos los estudios independientes realizados- que ha venido ofreciendo una asistencia sanitaria satisfactoria a los mutualistas y familiares que eligen a las aseguradoras privadas de forma voluntaria.

Desde hace meses, la compañía aseguraba que era necesario equilibrar los ingresos y costes asistenciales totales para alcanzar un escenario que permitiese la continuidad del servicio. Y que su planteamiento para el nuevo concierto no es otro que lograr un equilibrio económico que evite hacer frente a nuevas pérdidas como consecuencia de la infrafinanciación del modelo.

Sus responsables insisten en que el nuevo concierto ofrece unas condiciones económicas justas y equilibradas, tal y como como se venía solicitando a la Administración para garantizar su viabilidad.

El contrato ha pasado a ser de unos 4.808,5 millones€ para las tres anualidades, tras sumarle una dotación adicional de 330,5 millones. La prima subirá un 41,2% al final del tercer año respecto al convenio actual. La oferta anterior, que quedó en suspenso, limitaba la subida al 33,5%. Además, se aplicará una subida diferenciada en función de los tramos de edad. Las primas finalizarán 2027 en un rango que va desde los 32,9€ por mes para los asegurados de entre 5 y 14 años hasta los 273,97€ para aquellos con más de 74 años. 

El concierto prestará atención a 1,5 millones de personas, entre titulares y beneficiarios. El 65% de los titulares son docentes de primaria, secundaria y universitarios y un 17% pertenece a algunos cuerpos de la Administración General del Estado. En cuanto al concierto de los funcionarios en el exterior, será para Nueva Mutua Sanitaria.

Un culebrón de cinco meses

El 5 de noviembre de 2024 se produjo un hecho histórico en Muface: por vez primera en su historia, el concierto quedaba desierto. Adeslas, Asisa, y DKV no renovaron el contrato que da atención sanitaria de 1,5 millones de funcionarios y sus familias. Y ninguna otra aseguradora presentó oferta. 

Comenzaba un culebrón que ha durado cinco meses. Durante este tiempo, tres subidas de la prima (del 17% inicial al 41,2% final, pasando por el 33,5%) alguna concesión más a las compañías de seguros, pero la evidencia se impone: participar en Muface termina generando pérdidas a éstas, porque el gasto en prestaciones médicas fue más de un 10% superior a la prima. 

Al final, a la tercera la vencida: nuevas mejoras, que suponen 330,5 millones más, y Adeslas, primero, y luego Adeslas, volvían a Muface.

Pero el problema de Muface queda muy  lejos de estar resuelto, por mucho que lo proclame Óscar López. El envejecimiento progresivo de los mutualistas (la edad media de los funcionarios está en los 50 años, y el ritmo de renovación de las plantillas hace casi imposible reducir esa cifra) provoca que los gastos superen a los ingresos. Pero al dejar la prima de ser lineal para hacerse progresiva, esa insuficiencia queda paliada: en 2025 Muface  aplica una subida del 132% por cada mutualista mayor de 72 años.  

Además, los nuevos empleados públicos optan menos por la modalidad privada: del 80,4% en 2016 al 69,6% en 2024. 

Pero Óscar López, y con él la parte socialista del Gobierno, sí han resuelto un problema: Sumar ya no habla de desmantelamiento de Muface ni de integración de los 2,2 millones de funcionarios en la Seguridad Social. Al menos, hasta que dentro de tres años se vuelva a abrir el debate sobre el modelo.